La Torre de la Araña o de La Cueva de las Palomas

 
El litoral de la provincia de Málaga ronda los 148 Km, y esta costa se encuentra jalonada por altivas torres vigía que antaño constituían una línea defensiva marítima y de vigilancia costera. Su misión era transmitir velozmente la alarma ante un ataque sorpresa, un desembarco de corsarios berberiscos o de enemigos en sus playas. Fueron los fenicios los primeros que levantaron estas torres de rebato en la ribera andaluza, si bien fueron los musulmanes los que perfeccionaron estas construcciones de vigilancia bajo el nombre de atalayas.

Mapa de itinerario militar desde Málaga a Motril. Detalle de la parte superior donde aparece indicada la Torre de las Palomas

Tras la conquista del Reino de Granada por los Reyes Católicos, a finales del siglo XV, fue necesario diseñar una línea de defensa que recorriera el litoral andaluz, constituida por numerosas torres vigías que evitarían posibles invasiones procedentes del norte de África. Posteriormente, la finalidad de estas edificaciones militares fue la de advertir la presencia de navíos de corsarios berberiscos dispuestos a saquear las poblaciones costeras malagueñas y apresar a sus habitantes para pedir un rescate por su libertad. Cuando las naves corsarias eran divisadas en el horizonte marino desde las torres almenaras, los guardas daban la alarma por medio de señales de humo, si era de día, o por fogatas en la noche, anunciando “que había moros en la costa”.
Originariamente estas construcciones se emplazaban en un lugar prominente de la costa, sobre una plataforma rocosa, de forma que se avistaran con las inmediatas torres para trasmitir, en cadena, la alarma. Así lo constatamos en las torres vigías próximas a Málaga, en dirección a Levante: la torre de San Telmo, hoy desaparecida, que se comunicaba con la de las Palomas y ésta con la del Cantal. Estas atalayas también se solían situar junto a un riachuelo, del que los guardianes se abastecían de agua para su consumo y aprovechaban el líquido elemento para regar extensiones de cultivo de una superficie reducida, con frutales y hortalizas para su subsistencia. En ocasiones los guardas o peones se resguardaban en las chozas construidas junto a estos huertos.

Torre vigía de La Araña o de La Cueva de las Palomas: en la parte superior vista de 180º este-sur-oeste desde su posición. Debajo: ubicación geográfica y distintas tomas de la torre

Según Gil Albarracín, la torre vigía de la Cueva de las Palomas, también conocida como torre de la Araña por hallarse en la playa de la misma denominación se edificó en el año 1575, con un coste de 500 ducados. Con el paso del tiempo, a finales del siglo XVIII, fue necesario reparar sus pisos y azotea, ubicar un lugar común, enlucir su exterior y otros reparos menores. Dos guardas o torreros se ocupaban de la vigilancia, dotación que con el tiempo se incrementó a tres, además un cabo y se instalaron dos cañones de 4 libras. Todos los días, al amanecer, recorrían la costa jinetes que velaban por la seguridad de los caminantes.

La torre de las Palomas presenta una estructura circular, de forma cilíndrica de 27 varas de circunferencia, con la parte inferior construida de obra con piedras de gran tamaño, macizada interiormente con trozos de ladrillos, pedruscos y otros materiales de desecho de las obras, amalgamados por hormigón. Esta parte de la torre debía ser maciza, pues de su resistencia dependía su defensa ante una artillería incipiente. Sobre esta base se construía un aposento, de gruesos muros, al que sólo se accedía por una escala o cuerda. A unos dos metros, esta cámara se cubría con bóveda de ladrillo, y se dotaba con la chimenea que producía el humo para la alarma, y una ventana para vigilar el horizonte marino. Por una escalera de obra se accedía al terrado o azotea, en el que, a veces, se levantaba una garita cubierta. En la terraza se disponían, sobre ménsulas de piedra, dos matacanes que protegían los huecos de la cámara. Completaba la torre una gárgola de desagüe y un parapeto rematado por una cornisa.

Con el transcurso del tiempo estas torres de vigilancia costera han perdido su función militar, y aunque se conserva en la actualidad, se encuentra muy deteriorada. Un patrimonio que debería protegerse; e incluso restaurar la estructura, permitir el acceso al interior para mostrar al público una forma de vida singular y secular. Sin duda, la visita a las torres vigías, almenaras o atalayas podría constituir un buen reclamo turístico más.

 

 

  Marion Reder Gadow
Catedrática de Historia Moderna de la Universidad de Málaga (UMA) y miembro del Grupo de Investigación HUM333 “Crisol Malaguide

 

Bibliografía:

Gil Albarracín, Antonio, Documentos sobre la defensa de la costa del Reino de Granada (1497-1897), Griselda Bonet Girabet, Almería-Barcelona, 2004, pp. 495-496.
Temboury Álvarez, Juan, Torres Almenaras (Costa Occidental), Excma. Diputación Provincial de Málaga, Málaga 1975, pp. 11- 31.
 

Reportaje fotográfico de la torre: Mª Ángeles Jiménez, miembro de la SEMA

 
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Reder Gadow M. La Torre de la Araña o de La Cueva de las Palomas. epistemai.es [revista en Internet] 2022 febrero (16). Disponible en: https://epistemai.es/archivos/4308

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