5. Esas preposiciones, las pobres… (2) Conismos, enismos y otros ismos.

 

Contra el común parecer de que segundas partes nunca fueron buenas (non bis in ídem, decían los latinos y repiten hoy los penalistas y administrativistas) y aceptando que hay tantas opiniones como hombres (tot homines quot sententiae), seguiremos el sano principio de acabar lo que empezamos. Ovidio en su Ars amandi así lo cree y nosotros con él: si no piensas acabar algo, no lo empieces (Aut non tentaris, aut perfice). Aunque sea atrochando, cerraremos, pues, en este número el tema de las preposiciones. Para su planteamiento teórico remito al número anterior (Esas preposiciones, las pobres… El aísmo). Tan sólo añadiré el comentario que Valentín García Yebra incluye al respecto en su capítulo ‘Preposiciones’: “Se ha dicho muchas veces, y con razón, que no es posible llegar al conocimiento profundo de una lengua mientras no se adquiera el dominio de su sistema preposicional. Esto no sólo se aplica a quienes aprenden una lengua extranjera, sino también a quienes estudian y usan la propia.” (El buen uso de las palabras, Madrid, Gredos, 2003, p. 166).

El buen uso de las palabras. V. García Yebra, 2003

Siguiendo el precedente frayluisiano, decíamos ayer que las preposiciones son maltratadas por mal tratadas. Mostramos ya algunos ejemplos relativos a la primera de ellas, la simple, escueta y multifacética ‘a’ y su defecto más notorio, el ‘aísmo’. La siguiente por orden alfabético y frecuencia es ‘con’; y su peor defecto, el ‘conismo’. Imagino la impresión de este neologismo entre los francófonos, teniendo en cuenta que ‘con’ (<lat. cunnus, esp. coño) es entre ellos un insulto habitual, semejante a ‘imbécil’ (débil mental: faire le con, faire des conneries, hacer el imbécil, hacer imbecilidades). Pero eso ocurre también al revés con no menor frecuencia. Véase, si no, el caso de la colonia Eau d’été (ódete) y el chisporroteo jocoso que el nombre de tal perfume provoca entre los españoles meridionales. No hace mucho una soprano ucraniana que cantaba en mi coro, cuando la advertí de la presencia de un charco, se echó a reír y me explicó que dicha palabra existe en ruso (Жαrkο) con el significado de ‘caliente’. Excuso imaginar los comentarios que provocaría el que se mete en todos los charcos. Como esto es inevitable, dejemos que corra el agua y volvamos a nuestro molino. Los ejemplos citados se toman de la prensa diaria y de otras publicaciones. No citaré autores ni el medio impreso. Me limitaré a la fecha –en el caso de la prensa–, o al año de publicación –si es libro–.

 

CON

Discrepar con

[acordar con / estar de acuerdo con/ concordar…; pero, discrepar de…]

“Por eso discrepa con la idea de que la universidad sea un sitio demasiado serio donde el juego no tiene cabida.” (2020-03-12)

Este error es tan abundante que lo tengo por una de las causas de mis acúfenos. El buen trato con la lengua o, si prefieren, frecuentar a los mejores escritores acaba generando en el lector un cierto instinto lingüístico que, intuitivamente, le sugiere al hablar la solución sintáctica adecuada. El término discrepar (<lat. dis-crepare) lleva ya implícita la preposición ‘de’. Por tanto, cualquier otra preposición está fuera de lugar. Qué verbo más oportuno, además: crepare > crepitare: crujir, chirriar, sonar diferente, disonar. Volviendo a la frase contrahecha, tras su cepillado, quedaría: Por eso discrepa de la idea de que la universidad sea

 

Dependencia con

“Lafuente tiene sin embargo una dependencia con historiadores foráneos.” (2019)

Distinto verbo, pero idéntico defecto: el verbo ‘depender’ (pender de) incluye en su composición la preposición ‘de’ y así debe regir: Lafuente tiene sin embargo una dependencia de historiadores foráneos. Tanto en éste como en el primer supuesto el instinto lingüístico del que hablaba podría haber ayudado a dar con la solución. Ante desarreglo tan generalizado da la impresión de que las preposiciones se tiran en la frase como los confites en un bautizo, caigan como caigan.

 

Contar vs contar con

[‘contar’, sin más, es tener; “contar con” [el apoyo de] para [una finalidad…]

“La ciudad contaba en este momento con apenas dos mil habitantes.” (2019)

¿Para qué? No, para nada… Pues entonces deje de contar con ellos y limítese a contarlos, que no es poco. En este ejemplo, como en el siguiente, se trata de un ‘con’ abusivo y extemporáneo. Vamos, un ‘conismo’. La ciudad contaba en este momento apenas dos mil habitantes. Y la frase quedaría mejor aun si el complemento circunstancial de tiempo se pusiera al principio (si es lo que se quiere resaltar), En este momento la ciudad contaba apenas dos mil habitantes, o al final (si lo que importa es el número de habitantes): Apenas dos mil habitantes contaba la ciudad en este momento. En ninguno de los casos cabe la preposición ‘con’.

 

Cumplir vs cumplir con / completar

[Mezcla entre “completar algo…” y “terminar con…”]

“…supone la confirmación de que a Francisco le queda tarea por completar con la limpieza del Vaticano…” (2020-09-26)

En más de una ocasión he dicho que cuando una frase requiere relectura para encontrarle sentido es que está mal construida. Y no se trata sólo de la quiebra del hilo lógico del párrafo y del tiempo que se pierde en ello, sino de la desconcentración y cansancio mental que ello supone. El verbo ‘completar’ es transitivo, por tanto pide un objeto directo, que no aparece en el texto. De los dos posibles (‘tarea’ y ‘limpieza’), ninguno está habilitado. El primero, por ser el núcleo del sintagma conjuntivo del que depende ‘completar’ (tarea por completar); y el segundo, por ir precedido de preposición (con la limpieza…). En esta encrucijada, el lector se ve obligado a preguntar si “…a Francisco le queda completar [su] tarea [de renovación eclesial] limpiando el Vaticano”, o si “con la limpieza del Vaticano tiene [ya bastante] tarea por completar [por hacer]”. Ni se sabe ni es posible preguntárselo al autor. Y en semejante circunstancia la perplejidad del lector recuerda la del viajero francés que, atravesando una ciudad, sigue el indicador de Toutes directions. Y así por dos veces. Una vez en la rotonda, se da de bruces con tal maraña de indicadores que alguien antes que él, desesperado, añadió en uno de ellos de su puño y letra: Démerdez-vous! (Apáñeselas como pueda). Es el caso.

 

DE

Queísmos y dequeísmos

[Tener en cuenta que / darse cuenta de que / caer en la cuenta de que; recordar que / acordarse de que…]

“Eduard Said […] se dio cuenta que el exceso de nacionalismo, su sectarismo y fanatismo, por ambas partes, no conducía a nada bueno.”(2020-02-15)

El maltrato a la preposición ‘de’ (deísmo) frente a la locución prepositivo-conjuntiva ‘de que’ (dequeísmo) y viceversa está excelentemente expuesto por V. García Yebra en su citado libro. Recordaré únicamente su estrategia práctica para vencer la duda: convertir la aseveración en pregunta. En este ejemplo de ‘queísmo’ sería: ¿Qué se dio cuenta E. S.?, o ¿de qué se dio cuenta E. S.? El cotejo resuelve por sí solo el problema. En cualquier caso, hay que tener presente que un mismo sustantivo –aquí, ‘cuenta’– lleva preposición o no dependiendo del verbo que lo rige: tener / darse / caer… Otro tanto ocurre con los verbos ‘recordar’ y ‘acordarse de’. El primero, transitivo (recordar algo, ¿qué recuerdas? Recuerdo que…); el segundo, pronominal (acordarse de algo; ¿de qué te acuerdas? Me acuerdo de que…). Tanto en un caso como en otro el error viene probablemente no tanto de confundir las preposiciones como la regencia de los verbos. El verbo ‘pensar’ también es origen de no pocos tropezones. Se puede pensar algo (¿Qué piensas? Pienso que…), se puede pensar en algo (¿En qué piensas? Pienso en…) y se puede pensar algo de algo (¿Qué piensas de esto? Pues de eso pienso que…); pero nunca ‘pienso de que…’. Probablemente el mejor ejemplo de dequeísmo.

 

EN

(enismo)

“Una campaña similar, presupuestada en 110 millones de euros, resultó en un fiasco parcial y tuvo que ser suspendida… “ (2020-07-14)

También este problema de una ‘en’ extemporánea y espuria (‘enismo’) se ve tratado y explicado por García Yebra –con otro ejemplo, obviamente– y lo ve como una interferencia lingüística extraña, un barbarismo, un anglicismo concretamente. En español la falta de cuidado al escribir resulta siempre una chapuza, sin necesidad de preposición. El ejemplo citado quedaría: Una campaña similar, presupuestada en 110 millones de euros, resultó un fiasco parcial…

 

Diccionario panhispánico de dudas. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2005

En relación a

[en relación con / con relación a]

En relación a su amable invitación a… (2021-01-28)

Se trata de un cruce indeseado entre dos locuciones: ‘en relación con…’ y ‘con relación a…’. Error cuya abundancia prueba la generalizada extensión en el español de hoy, sin distinción de títulos académicos ni de continentes geográficos. Si mal está decirlo, peor está escribirlo, porque a la dejadez se une el desdén (privación de dignidad). El Diccionario panhispánico de dudas es tajante al respecto: “Las dos locuciones son válidas, no así en relación a, resultado del cruce entre ambas.”

 

Respecto a

Respecto a / respecto de; con respecto a / con respecto de]

Respecto a quienes [sic] tenían derecho a ser enterrados se pregunta…” (2018)

“Simplemente no podemos imaginar semejante actitud […] respecto a su propio país” (2019)

Todos los diccionarios consultados admiten cualquiera de ellas sin más explicación; pero, dado que las preposiciones ‘a’ y ‘de’ expresan sentidos opuestos, su uso no debe ser indiferente. La primera designa la ‘dirección hacia’; la segunda, el origen, el punto de partida. Por tanto ‘respecto a’ o ‘con respecto a’ deben aplicarse a algo nuevo, de lo que no se ha hablado antes; mientras que ‘respecto de’ o con respecto de’ deben referirse a lo ya hablado, algo que viene de antes. Esa debería ser la fuerza lógica que moviera el uso del compuesto (locución) con ‘a’ o con ‘de’. Ese al menos es mi consejo práctico.

 

Tras de

[tras / tras de / detrás de]

“La celebración del Año Nuevo chino deja tras de sí un repunte de casos locales sin un origen claro.” (2020-04-20) / “La aventura americana del país vecino dejó tras de sí tantas ciudades y universidades que…” (2019) / “El Japón que Shinzo Abe deja tras de sí” (2020-09-03).

Aunque gramaticalmente admisible –y así lo recogen todos los tratados–, la locución prepositiva ‘tras de’ es desechable porque no añade nada sobre la simple ‘tras’, retarda injustificadamente el discurso e induce a confusión con la locución adverbial ‘detrás de’, probablemente generadora por imitación de la prepositiva. ¿Es sólo cuestión de estilo? A mi entender, no. Es cuestión de elegancia en el uso del lenguaje, según sus referidas leyes –economía y seguridad en la transmisión del mensaje–. El fin es lograr la máxima expresividad con los mínimos elementos, disponiendo su orden en la frase de tal modo que su lectura sea un placer y no un suplicio. En resumen, creo que las frases que han motivado este párrafo lucirían más eliminando sus adherencias: La celebración del Año Nuevo chino deja tras sí un repunte de casos locales sin un origen claro.” (2020-04-20) / La aventura americana del país vecino dejó tras sí tantas ciudades y universidades que…” (2019) / El Japón que Shinzo Abe deja tras sí… (2020-09-03). La fórmula ‘tras de’, además de innecesaria suena a redicha, afectada, pedante. Repipi, vamos.

 

Quintín Calle Carabias
Doctor en Filología Moderna, profesor titular de la UMA y Presidente de la SEMA


epistemai.es – Revista digital de la Sociedad Erasmiana de Málaga – ISSN: 2697-2468
Calle Carabias, Q. 5. Esas preposiciones, las pobres… (2) Conismos, enismos y otros ismos. epistemai.es [revista en Internet] 2021 octubre (14). Disponible en: https://epistemai.es/archivos/4428

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