
Tomás Salas
Doctor en Filosofía y Letras y escritor
Agradezco a mis amigos, los investigadores José Luis Acedo y Alejandro Rosas, la aportación generosa y la transcripción de los documentos que están en la base de este trabajo.
- Un gentilicio de extraño origen
La popular palabra que sirve para designar a los naturales de Álora, perote, presenta un origen incierto. El término está consolidado; de hecho, está recogido en el diccionario de la RAE (ed. 21º, 1992) como “Natural o vecino de Álora, en la provincia de Málaga”. Se le añade la calificación de And (“Andalucía”) y la de despect (“despectivo”). La edición actual dice: “Natural de Álora, localidad de la provincia de Málaga, en España”; mantiene el And, pero (detalle importante) pierde la condición de “despectivo”, con lo cual el diccionario recoge, con buen criterio, el uso real y actual de la palabra.

Fiesta en la Plaza Baja de Álora
Las tesis que están en circulación me parecen de un dudoso fundamento. La más difundida deriva perote de Don Pero. Se refiere al militar y noble, D. Pero Niño Lasso de la Vega, conde de Buelna, personaje noble de los siglos XIV-XV que tuvo una vida llena de lances y aventuras y que, en su última etapa, participó en la guerra de Granada. No hay datos de la relación de este personaje con Álora y, si la hubiera, ignoro dónde está documentada. El etnógrafo Manuel Garrido Palacios, en su libro Álora la bien cercada. Etnografía viva, se hace eco de esta idea (1), aunque de una forma indeterminada: “un tal Don Pero”. Y añade una interpretación de la palabra Perosia (2) como comarca malagueña. La verdad es más sencilla: tanto Perosia como perotada derivan de perote y tienen un origen tan incierto como éste.
También he oído (aunque no leído) que se relaciona con “pero” (variedad de la manzana) y que, en un momento, el río iba arrastrando una gran cantidad de estos frutos. Se trata de una hipótesis casi surrealista.
El poeta José Mª Lopera me comentó, en una conversación personal, que podía venir de las sopas perotas (famoso plato tradicional), al revés de lo que parecería normal. Al carácter prieto, apelmazado de esta comida parece cuadrarle bien el adjetivo perota. Para mí es evidente que el gentilicio da nombre al plato, no al contrario.
- Una posible explicación: los juegos llanos
Los llamados juegos llanos de Álora eran muy famosos y hay numerosas referencias a ellos en la literatura y en la prensa. El costumbrista malagueño Serafín Estébanez Calderón en sus Escenas andaluzas, en el capítulo ‘El Roque y el Bronquis’ habla de este tema con su particular retórica:
“…se me hablaba de la cercana, y pintoresca, y rica, y poderosa villa de Álora, famosa y famosísima, entre pueblos creyentes y paganos, por la fama de sus juegos llanos. Los juegos llanos de Álora son, en verdad, los más inocentes e inofensivos que se han ideado desde los olímpicos hasta el día, teniendo por añadidura el mágico poder de excitar y mover exquisitamente la sensibilidad del pobrete que suele en ellos representar el papel de protagonista y héroe” (3).
Estébanez conoce bien Álora y otros pueblos de la zona. González Anaya, en su discurso de ingreso a la RAE, se hace eco de la hipótesis, con la que él no está de acuerdo, de su nascencia aloreña (4).
Hay un documento fundamental para arrojar luz sobre este tema. Se trata de la carta de Bernardo Pizano al escritor alhaurino Ildefonso Marzo, fechada en Álora el 3 de diciembre de 1851 (5). Pizano era director de una escuela situada en el antiguo Hospital de San Sebastián. Por el estilo del texto, se ve un hombre culto por el lenguaje; y observador por lo exhaustiva que resulta su descripción de Álora, su historia y sus costumbres. La extensa carta (18 páginas) contiene un arsenal de datos históricos y etnográficos de gran interés para la investigación. Su carácter de carta privada y sin una pretensión literaria y su conocimiento directo de la materia que trata nos ofrece una garantía de objetividad.

Corrida de toros antigua
Hace una descripción minuciosa y prolija de los juegos llanos de Álora, aportando ejemplos, modalidades, detalles. Su punto de vista no es admirativo, como el de Estébanez, sino crítico y, a veces ácido. Pizano es un hombre ilustrado y estas prácticas le parecen toscas y hasta algo ridículas. Habla sin ambages de “gente incivilizada que hace gala de su barbarie”, de “hechos miserables”, de “peculiares distracciones y desahogos”.
Describe algunos de estos juegos con gran vivacidad. Son un muestrario de escenas de humor grueso. Abrirse la cabeza. Jugar a la patada. Recibir a un toro montado en un compañero que hace de caballo. Emparedar a alguien con esteras, a modo de galápago (la escena recuerda la burla que le hacen a Sancho Panza en su época de Gobernador de Barataria), pasearlo en un borriquillo y lanzarlo, luego, a la fuente pública. Curar al que hace de enfermo en una pieza de comedia poniéndole en la sien un almirez y dándole a este un golpe que deja aturdido al comediante.
Señala -aquí está el punto que nos interesa- que a los brutos participantes de estos entretenimientos se les llama perotes. Cito al propio Pizano:
“Por estos hechos miserables que se relacionan, de igual ejercicio, son denominados por Perotes [con mayúscula en el texto], de [lo] que se jactan y vanaglorian, llamando la atención de los demás”.
Pero (Pedro), piedra… palabras que tienen una connotación de dureza, rudeza. Además, el sufijo -ote, apunta a un significado, más que de tamaño, de bastedad. Pizano hace una observación interesante: no lo toman como un defecto, sino como motivo de orgullo. Coincide en esto con Calderón Rengel (6). Incluso se hace eco del refrán “A perotes voy”, en el sentido de que alguien va a hacer algo de inusitada brutalidad. En todo caso, Pizano refleja lo que en ese momento ya sería algo consolidado: la identificación del término con los juegos llanos. No es que los famosos juegos los practiquen perotes (naturales de Álora), sino que los practicantes de dichos juegos “son denominados -dice el autor- por Perotes”. Termina la misiva así: “Fuera no acabar, si se tuvieran que enumerar estos verídicos casos, más con lo referido queda probada evidentemente la procedencia del dcho. [dicho] de Perote y Juegos Llanos”.

Ilustración con escenas andaluzas

Serafín Estébanez Calderón

Ilustración con escenas andaluzas
- Los juegos llanos y los toros
Otro aspecto que toca Pizano es la relación de estos juegos con los toros. Varios de los ejemplos de juegos llanos que describe tienen un carácter taurino, aunque con un toque de brutalidad y humor de sal gruesa. El escritor y político Miguel Lafuente Alcántara (nacido en Archidona) escribe unos ‘Recuerdos de Andalucía. Los baños de Carratraca – Los toros de Álora – Las ruinas de Villaverde’ (7). Llega a Álora, desde la vecina Carratraca, invitado por unos amigos y cuenta que, además de disfrutar de sus paisajes pintorescos, “nos animaba también el deseo de asistir a los toros, espectáculo propio y peculiar de la misma villa, y que con una reminiscencia de ciertos pasatiempos conocidos en Andalucía con el nombre de juegos llanos de Álora, celebrábanse a la sazón con extraordinaria celebridad por verificarse en los mismos días (primeros de agosto) la feria de la villa”. Lafuente se extiende describiendo el peculiar estilo taurino de Álora. Frente a un toreo diríamos más formal, en el que se opone “estudio y artificio al instinto feroz del bruto”, en Álora “se opone fuerza a fuerza, ímpetu a ímpetu y se lidia a brazo partido con la fiera”. Si el toro dejaba fuera de juego a los toreadores previstos, “una turba apiñada se abalanza al toro, le asedia, le estrecha, le rinde hasta dejarlo inmóvil”.
Por estas fechas (segunda mitad del XIX), existe una compañía de toreros bufos llamados ‘Los Perotes de Álora’. La prensa de la época se hace amplio eco de ellos en distintos puntos de España (8). El estilo bufo, informal de este toreo tendría relación, como indica Lafuente, con los juegos llanos. Sin duda la fama de estos artistas contribuyó a consolidar la palabra perote como gentilicio y sinónimo de aloreño.
La relación entre estos términos (juegos llanos, toreo bufo, palabra perote) parece clara a la vista de estos documentos.
Notas del texto:
- Garrido Palacios, Manuel, Álora la bien cercada (Etnografía viva), Valladolid, Castilla Ediciones, 1998. La frase está tomada de Juan Calderón Rengel, “Perotadas”, en Alora, su gente y sus cosas, vol. III, Málaga, Gráficas Mahave, 1987, p. 49.
- Ibid.
- Cito por la 2ª ed., Obras de Serafín Estébanez Calderón. Escenas andaluzas, Madrid, Imprenta de A. Pérez Dubrull, 1883, pp. 188-189.
- Los costumbristas malagueños, Discurso leído el 24 de noviembre de 1948, en su recepción pública, por el Excmo. Sr. Don Salvador Gónzález Anaya y contestación del Excmo. Sr. Don Agustín G. de Amezúa y Mayo, Málaga, Imprenta Enrique Montes, 1948, p. 21.
- Ms. en Archivo Biblioteca Cánovas del Castillo (Málaga), Colección Legado Temboury, Signatura TEM-Doc. ALO-59.1- 9.2.
- Op. cit., p. 49.
- Publicado en El Faro, 18 junio 1847. El subrayado es nuestro.
- Cito varios ejemplos: El Bien Público (Barcelona), 28 agosto 1850; El Clamor Público, 21 agosto 1852; El Diario Español, 14 agosto 1853; La España, 9 julio 1854; Boletín de Loterías y de Toros, 1877; todos ellos en la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional (Madrid).
epistemai.es – Revista digital de la Sociedad Erasmiana de Málaga – ISSN: 2697-2468
Salas T. El gentilicio perote: un poco de luz sobre un origen incierto. epistemai.es [revista en Internet] 2026 febrero (28). Disponible en: http://epistemai.es/archivos/9513
