Pilar Landecho y Allendesalazar, la marquesa que dio nombre a una rosa

 

En 1938 un cultivador catalán de rosas, Cipriano Camprubí, presentó una rosa con el nombre de “Marquesa de Urquijo” en el famoso concurso Internacional de la Rosaleda de Bagatelle, en París; el éxito fue total ya que consiguió la medalla del oro del certamen para aquella variedad. Pero las circunstancias que se vivían en España por aquel entonces, con la Guerra Civil todavía en plena actividad, hicieron que en nuestro país se diese a conocer con el nombre propio de su madrina: “Pilar Landencho”.

Rosa marquesa de Urquijo o rosa Pilar Landencho

Hoy en día esta variedad de rosa se conoce indistintamente con ambas denominaciones, pero apenas queda memoria y recuerdo de la mujer que le dio el nombre. Aún se conoce menos su labor humanitaria, como miembro de la Cruz Roja, para ayudar a los soldados heridos y enfermos durante el año 1921, a raíz del derrumbamiento de la Comandancia General de Melilla (iniciado por el denominado ‘Desastre de Annual’).

Por dicha labor, Pilar Landecho y Allendesalazar fue recompensada con la Gran Cruz de la Orden civil de Beneficencia con distintivo blanco, el 29 de noviembre de 1921, según se hacía constar en el Real Decreto de esa fecha que decía así:

“A propuesta del Ministro de la Gobernación, de conformidad con el Consejo de Ministros y con arreglo al artículo 6.º del Real decreto de 29-de Julio de 1910. = Vengo en conceder la Gran Cruz de la Orden civil de Beneficencia, con distintivo blanco, libre de gastos, a doña Pilar Landecho y Allendesalazar, Marquesa de Urquijo, por su altruista y abnegada labor humanitaria y caritativa en pro de los soldados heridos y enfermos que se encuentran en los hospitales de Málaga y Melilla, a los que asiduamente y con notorio espíritu de sacrificio presta su personal cooperación.”

Pilar había nacido en Guernica (Vizcaya) el 6 de agosto de 1877; era la tercera hija del arquitecto Luis de Landecho y Jordán de Urriés y de Isabel Allendesalazar y Muñoz de Salazar; nieta, por línea paterna, de José Manuel de Landecho Mazarredo y de María Pilar Jordán de Urriés y Salcedo y bisnieta de los marqueses de Ayerbe, Pedro Ignacio Jordán de Urriés y Palafox (IV marqués de la casa) y María Luisa de Salcedo y Urquijo. Por línea materna, era nieta de los condes de Montefuerte, Manuel Allendesalazar y Loizaga y Ángela Muñoz de Salazar y Martorell. Hermana de Isabel, Adolfo, José, Manuel, Ángela y Luisa.

Con veinte años de edad contrajo matrimonio con Estanislao de Urquijo Ussía, primogénito de los marqueses de Urquijo (Juan Manuel Urquijo Urrutia y María Dolores Ussía Aldama). El enlace tuvo lugar el 25 de mayo de 1898 en Madrid, en la casa de la familia Landecho Allendesalazar. Al año siguiente nacía su primer hijo, Juan Manuel; en años sucesivos la familia fue aumentando, Luis (nacido a finales de 1899), Estanislao (1900), Fernando (1902), José María (1903), Santiago (1904), Isabel (1905), María del Pilar (1907), María Dolores (1907), María Teresa (1909) y Alfonso (1920), a los que se añadieron otros dos que murieron al poco tiempo de nacer.

Su esposo Estanislao había sido elegido diputado a Cortes, por primera vez, en las elecciones de marzo 1898, representando al distrito de Amurrio en Álava. Condición que mantendría hasta 1910. Pasando después al Senado. En julio de 1912 Estanislao solicita carta de sucesión en el título de marqués de Cábrega en favor de Pilar; la petición fue atendida y el 25 de noviembre de ese año se ordena expedir dicha carta, reconociendo así a Pilar como marquesa de Cábrega. Al año siguiente Alfonso XIII concede el título de marqués de Bolarque a Estanislao de Urquijo y Ussia, según Real Decreto de 24 de mayo de 1913. Y un año después, en marzo de 1914, tras el fallecimiento de Juan Manuel Urquijo y Urrutia, el título nobiliario de marqués de Urquijo pasa a Estanislao; por lo que Pilar añade a partir de entonces a sus títulos, marquesa de Cábrega y de Bolarque, el de Urquijo. El ascenso nobiliario de Pilar se completaría en 1918 con la concesión de la Grandeza de España, unida al marquesado de Urquijo, para Estanislao.

Portada de la web de la Junta de Damas de Honor y Mérito. Fundada en 1787.

Su elevada posición social estaba reforzada por su pertenencia a una familia como los Urquijo, con gran tradición en la política y en las finanzas nacionales que culminaría con la creación, en 1918, del Banco Urquijo. Por ello, no es de extrañar que ya en 1906 Pilar formase parte de la Junta de Damas de Honor y Mérito de Madrid. En la Semana Santa de ese año y en la de 1907 participó en una cuestación que dicha junta organizó en Madrid y provincia en favor de la Inclusa y Colegio de la Paz.

En 1908 Estanislao y Pilar vivían con sus hijos en la casa los marqueses de Urquijo, en la calle Alcalá 49 cuadruplo, ocupando el piso principal 1º derecha; mientras que los marqueses habitaban en el 1º del mismo edificio; y en el bajo se encontraba la sede de la empresa familiar: Urquijo y Compañía, banqueros. La inclinación de Pilar a la caridad y a la beneficencia se vio recompensada con la designación, en marzo de ese año, como vocal del Real Patronato Central de Dispensarios e Instituciones antituberculosas, creado en diciembre del año anterior; designación realizada por la reina Doña Victoria Eugenia como presidenta de dicho patronato. En este patronato coincidió con gran número de damas con título de nobleza y con Amalia Loring, ya viuda de Silvela.

En noviembre de 1910 es nombrada vicetesorera de la Junta del Patronato de Damas para la dirección y gobierno del Dispensario antituberculoso ‘María Cristina’, uno de los tres existentes en Madrid, la cual estaba presidida por la Reina María Cristina y en la que se encontraba también la marquesa de Larios. Dicho dispensario debía atender a los enfermos de la zona comprendida entre las calles de Bravo Murillo, Fuencarral, Montera (acera de la derecha), Puerta del Sol, Carretas, Atocha y Puente de Vallecas (acera de la izquierda). Su desempeño en el cargo de vicetesorera fue breve, ya que a finales de mayo de 1911 le fue aceptada su dimisión, al mismo tiempo que se la nombraba vocal de la misma junta.

Su dimisión no había sido la única ya que también la habían presentado la tesorera, la condesa de Torre Arias, y dos vocales, la marquesa de Larios y Dª Carolina Prats de Linares, de la misma junta; además de la tesorera y una vocal de la del dispensario ‘Victoria Eugenia’, la marquesa de Cubas y Dª Cecilia Urquijo de Gandarias, respectivamente. De todas ellas, tan sólo la condesa de Torre Arias fue nombrada, al igual que Pilar, vocal de la junta del “María Cristina”.

La portada de la web de Cruz Roja de Málaga recuerda su historia.

En abril de 1921 es nombrada vocal de la Junta del patronato del Real Dispensario antituberculoso ‘Victoria Eugenia’ y en mayo de ese año participa en la Fiesta de la Flor, organizada en Madrid para recaudar fondos para ayudar a los tuberculosos, presidiendo una de las muchas mesas petitorias, la de la Castellana. Pero los sucesos de julio de ese año en la Comandancia General de Melilla, en la parte oriental del territorio del Protectorado español en Marruecos, más tarde conocidos como el ‘Desastre de Annual’, dieron ocasión a Pilar de poner a prueba su abnegación y entrega en favor de los soldados heridos. Aunque no consta la fecha en que se traslada a Málaga, en agosto de 1921 (en Cabildo del día l2) los marqueses de Urquijo y el matrimonio Combet fueron nombrados hijos adoptivos de la ciudad por su conducta en relación a los heridos y enfermos procedentes de Melilla. Además, a finales de 1921 Pilar estaba ya integrada en la Junta de Señoras de Málaga de la Cruz Roja Española, junto con las marquesas de Larios, de Valdecañas y la de Grañina; aunque las cuatro marquesas no eran las únicas aristócratas presentes en ella, figuran correlativamente en la lista de damas asociadas de 1922.

Su presencia en Málaga no fue un recurso testimonial o propagandístico ya que en 1922 formaba parte, como vocal, de la Junta de Gobierno de dicha junta malagueña, presidida por Isabel Roca de Martos. Acompañaba a Pilar en aquella la citada marquesa de Larios, también como vocal. En esa junta coincidió también con Matilde Cimiano, que era la vicepresidenta, y que sería agraciada, al igual que Pilar, con la Gran Cruz de la Orden civil de Beneficencia.

Como asociada en Málaga, Pilar tomó parte en el curso que se organizó para formar el cuerpo de enfermeras que debían prestar servicio en el hospital Reina Victoria, encomendado a la junta de damas de la Cruz Roja malagueña, el cual había sido inaugurado el 6 de noviembre de 1921 por la Infanta María Luisa de Borbón y estaba dirigido por Ángeles Molina, que igualmente recibiría la Gran Cruz de Beneficencia. Una vez superado el examen correspondiente ante un tribunal médico, la marquesa de Urquijo recibió, el 10 de marzo de 1922, el brazal que acreditaba su condición de dama enfermera, al igual que otras 25 compañeras.

De regreso en Madrid, en noviembre de 1924 se la designa tesorera de la junta del Dispensario ‘María Cristina’. En mayo de 1928 es nombrada vocal de la Junta directiva del Real Patronato para la represión de la trata de blancas. Un año más tarde, por Real decreto de 31 de diciembre de 1929, es nombrada vocal del Consejo Superior del Instituto de Reeducación Profesional. Durante todos estos años, hasta 1935, participa en la tradicional Fiesta de la Flor para recaudar fondos en la lucha contra la tuberculosis.

Durante la Guerra Civil ella y su familia fueron perseguidos por el bando republicano, sufriendo privaciones y padecimientos; como resultado, tres de sus hijos, Estanislao, Fernando y Santiago, fueron asesinados en Madrid durante el dominio republicano de la capital. En septiembre de 1939, una vez terminada la guerra, los marqueses de Urquijo procuraron llevar los restos de sus tres hijos a Llodio, para enterrarlos en el panteón familiar. Pilar Landecho falleció el día 16 de septiembre de 1939 en su palacio de Lamuza, en aquella localidad alavesa, víctima de un repentino colapso, pocos días después de haber cumplido su deseo; según contaba el ABC del domingo 17 de ese mes: “la marquesa de Urquijo no ha podido soportar la terrible prueba de recibir en Llodio, hace unos días, los cadáveres de sus tres hijos”.

Málaga no guarda recuerdo alguno de esta dama altruista y benefactora en sus calles, quizá sea llegado el momento de paliar este olvido.

 

Pedro Luis Pérez Frías
Doctor en Historia y miembro del Grupo de Investigación HUM333 “Crisol Malaguide”
Universidad de Málaga


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