¿Cambiará el Brexit la situación lingüística de la Unión Europea?

 

Conferencia Inaugural del curso 2018-2019, que pronunciará el Dr. Giorgio Silfer, Doctor en Letras e Idiomas Modernos, ha sido profesor de Instituciones Europeas en la Universidad de Varna (Bulgaria) y Responsable de Relaciones Europeas en el Parlamento Regional de Lombardía (Milán). Escritor y periodista, es Presidente Internacional de Civitas Esperantica, que actúa como sujeto de derecho internacional.

La secesión británica tendrá consecuencias políticas y económicas, pero también lingüísticas: de aplicarse íntegramente el Reglamento nº 1 de la Unión Europea, a partir de junio de 2019 el inglés dejaría de ser idioma oficial. ¿Y entonces?

Intervención especial de Sancti Petri Collegium Musicum.

Martes, 18 de septiembre de 2018, a las 19:30h.

Aula de Cultura Cajamar, Alameda Principal, 19, Málaga


Analizar los factores que pueden influir en las consecuencias de la secesión del Reino Unido en el régimen lingüístico europeo ha sido el tema desarrollado por el Prof. Giorgio Silfer a lo largo de la conferencia de apertura del Curso 18/19 de la Sociedad Erasmiana de Málaga.

Los idiomas utilizados oficialmente por las grandes organizaciones del continente varían enormemente. Si bien la OTAN es angloparlante y el Consejo de Europa trilingüe, en la Unión Europea cada país propone un único idioma como representación y en la actualidad existen 24 lenguas oficiales. Se da la circunstancia que el inglés sólo está propuesto por el Reino Unido y los otros dos países que estarían más cerca de hacerlo, Irlanda y Malta, eligieron estar representados por el gaélico y el maltés respectivamente. Por tanto, se plantea la posibilidad teórica de que en marzo del año 2019, si el Brexit se confirma finalmente y ningún otro país lo propone, el inglés dejará de ser idioma oficial de la UE.

Este hecho, derivado del Reglamento europeo actual, podría dar lugar a situaciones como que en junio de 2019, con un nuevo Parlamento elegido, no habría obligación de poner todo en inglés. Por otra parte, la disminución más que sustancial del porcentaje de población de habla inglesa, que pasaría del 17 al 2%, y el recorte drástico del número de funcionarios angloparlantes podría significar, al menos sobre el papel, una oportunidad para Francia y Alemania, y más teniendo en cuanta que el alemán, compartido ya por varios países y algunas regiones de otros, pasaría a ser el idioma más hablado de la UE.

En su conclusión, el conferenciante recalcó que las grandes preguntas que se plantean, y que solo el tiempo podrá contestar, es si en los años venideros habrá un cambio de paradigma en el uso del francés y el alemán en Europa y si ese cambio tendrá repercusión en otros ámbitos.


 

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