‘Breve historia cultural de la comunidad esperantófona’

 

Portada del libro

Giorgio Silfer, Breve historia cultural de la comunidad esperantófona, versión española del esperanto y edición de María Elena Ruiz Cruz, México, Grupo editorial Porrúa Grañén y Pen Esperanto, 2019, 80 págs. ISBN: 978-607-8341-82-5.

La portada, sobre fondo verde, está ocupada por la bellísima imagen de Alfonso Mucha (1860-1939) titulada Rêverie; la contraportada, por la imagen de la primera gramática de esperanto (Varsovia, 1887) y un resumen justificativo del contenido del ensayo, seguido de un brevísimo curriculum de los autores.

Sumario completo del libro

 

La estructura del libro se compone de un índice de “Contenido”, seguido de un texto de L. L. Zamenhof (enero 1901) dispuesto en espejo –esperanto y español– a doble página; de un “Proemio” a cargo de Juan Gregorio Regino; de dos “Notas introductorias”, de Giorgio Silfer y María Elena Ruiz Cruz respectivamente; y de seis capítulos, relativos a las correspondientes etapas en que se describe la evolución de la comunidad y la cultura esperantófonas a lo largo y ancho del mundo. El citado párrafo del padre del esperanto dice así en español:

“Es verdad: un pueblo ficticio, que no da a sus miembros ningún apoyo, se transformará en un pueblo real porque sus miembros, en efecto, estarán vinculados entre sí mediante vínculos reales: los de una familia fraternal; pero, al mismo tiempo, de pueblo genealógico local, se transformará en pueblo ideal, neutralmente humano. Este pueblo no tendrá en sí nada territorial, ya que sus miembros, diseminados por todo el mundo, tendrán todos una patria natural; la religión de este pueblo no tendrá nada en común con un territorio, con una tribu o con una familia, sino que tendrá un carácter naturalmente humano, y todos aquellos que lo deseen, cualquiera que sea su origen, tendrán la posibilidad de pertenecer a él: La lengua de este pueblo no será ni extraña a nadie ni herencia de antepasados extranjeros; será neutralmente humana.” (Enero, 1901)

 

Tras Erasmo de Róterdam, con el latín como lengua universal de comunicación, la neolengua del Dr. Zamenhof representa el intento humanístico más serio de poner a la humanidad entera en disposición de entenderse y de sentirse unida en su hermandad como especie, quebrantando la maldición bíblica del mito de Babel. Lejzer Ludwik (Lázaro Luis) Zamenhof, médico polaco, mira primero a su pueblo judío, que, disperso por todo el orbe en cumplimiento de su propia condena: “caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos” (Mateo 27:25), es su propio verdugo. Y recordando el dicho que el romano Terencio pusiera en boca de su procaz Cremes 165 años a. C.: homo sum, humani nihil a me alienum puto (hombre soy y pienso que nada de lo humano me es ajeno, Heauton Timoroumenos, El verdugo de sí mismo, acto I, esc. 1ª.), Zamenhof mira a los suyos –carentes de tierra (Estado) e incapaces de entenderse– y les propone una lengua común con la que serán capaces de comunicarse y de reunir lo disperso. Es lo que él llama “la cuestión judía”. Pero de esa primera mirada piadosa y compasiva hacia su pueblo sufriente, trasciende a la propia humanidad: “el pueblo genealógico local, se transformará en pueblo ideal, neutralmente humano”. Su afán por eliminar las barreras lingüísticas que la trocean explica el porqué del nombre elegido: esperanto, “el que espera”.

Contraportada del libro

Planteadas así las cosas y puesto en marcha su proyecto, cabe ahora seguir su cumplimiento, la Breve historia cultural de la comunidad esperantófona. Juan Gregorio Regino, en su “Proemio” recalca la idea de que el esperanto es un grandioso intento de poner rostro a las 7.097 lenguas existentes en el mundo, y una puerta abierta a la esperanza de hermanarnos en pos de la paz en el mundo. Giorgio Silfer, legítimo autor del libro que reseñamos y de la “Primera nota introductoria”, subraya el valor del esperanto como fenómeno sociológico, histórico y literario, y por consiguiente de esta obra en su afán por mostrarlo en su objetividad, ajena a toda propaganda. María Elena Ruiz Cruz, autora de su versión española y de la “Segunda nota introductoria”, le proporciona –en palabras del propio Silfer– un elegante vestido hispánico. Y a fe que es verdad, pues su español es de primerísima calidad. Subraya además lo que supone para la historia de la literatura universal verse enriquecida con la propia del esperanto.

Los seis capítulos que siguen son una excelente historia seguida de una realidad nunca lineal de esta lengua y cultura “artificial” –creada para el arte–, encarnada, primero, en los pueblos centroeuropeos, y hoy activa en los rincones más remotos del planeta. No voy a resumirlos, pues –como ya dijera en cierta ocasión Federico Sopeña– no hay que ayudar a los perezosos, dispensándolos de su lectura. Me limito a presentar este preciso y precioso libro, dando al lector la plena seguridad de que con su lectura no se limitará a conocer los avatares de este extraordinario intento por estructurar lingüísticamente una humanidad desestructurada, sino de que con dicha lectura satisfará la curiosidad de saber el grado de cumplimiento de tal intento, así como el alcance y profundidad de tal fenómeno.

Le anticipo ya que ha llegado muy lejos: la Civitas Esperántica es una entidad jurídica de derecho internacional con reconocimiento en la ONU, y el PEN Esperanto tiene la potestad de proponer a sus miembros para el premio Nobel literario en dicha lengua. En 2017 el propio Giorgio Silfer, autor de la obra que reseñamos, fue elegido por unanimidad candidato a tal distinción entre los abonados a Literatura Foiro (Feria literaria), revista bimestral aparecida en Milán en 1970. Como curiosidad final, la mayor isla del Danubio –en territorio búlgaro–, se llama Esperanto en su honor.

Kanti klasike, 2019

Aparte las propias disputas internas de los núcleos esperantistas –perfectamente descritas en el libro–, el esperanto encontró en el propio Hitler uno de sus máximos enemigos. En su paranoica locura razonaba así en su Mein Kampf: “Mientras el judío no sea el amo de las otras naciones, deberá, queriéndolo o no, hablar la lengua de esos pueblos; pero, tan pronto como esos pueblos sean sometidos a él, todos deberán aprender una lengua universal (por ejemplo, ¡el esperanto!) y, por tanto, también con ese medio los judíos podrán dominarlos más fácilmente.” (Silfer, 2019: 49) Oportunamente, Hollywood ya lo había ridiculizado antes de la segunda guerra mundial en sendas películas: La delicia de los idiotas –con Clark Gable y Norma Shearer– y especialmente en El gran dictador –Charles Chaplin y Paulette Goddard– en la que se muestra al tirano hablando en esperanto.

Tampoco es despreciable su vertiente musical. La historia del baile “amikayo” en Moresnet –pequeño enclave pruso-belga, neutral entre 1916-1919– y su reciente Kanti klasike en esperanto para soprano y barítono solistas, más piano (2019), son buenos ejemplos de su vitalidad.

El espacio reservado a una simple reseña no permite descender a más pormenores; pero creemos de justicia añadir que la sociedad esperantófona ha logrado dotarse por fin del manual básico de historia que buscaba. No obstante, tratándose a la vez de un libro de consulta, en la previsible próxima impresión sugerimos la inclusión de dos índice finales –temático y onomástico–, que facilitarían grandemente la puntual búsqueda temática y de autores citados. Poca cosa para tan gran libro.

 

Quintín Calle Carabias
Doctor en Filología Moderna, profesor titular de la UMA y Presidente de la SEMA


Marcar como favorito enlace permanente.

Comentarios cerrados.