Enrique Cano Ortega y el Campamento Benítez

 

El 14 de diciembre de 1928 el Ayuntamiento de Málaga acordó pasar a la Comisión de Cultura, para que informase sobre el lugar que estimase más conveniente, una moción del concejal José Marín Moreno proponiendo se diese a una de las calles de la ciudad el nombre de ‘General Cano Ortega’.

Placa de la calle dedicada en Málaga

Esta proposición no se vería realizada hasta muchos años después, a pesar de las múltiples distinciones que el Consistorio malagueño había otorgado hasta entonces a este general. Entre ellas, el nombramiento de ‘Hijo Adoptivo y Preclaro de la ciudad de Málaga’, aprobado por unanimidad el 8 de febrero de 1924 y ratificado siete días más tarde tras la negativa inicial del propio general, y pocos días después, el Consistorio le daba un ‘voto de gracias’ por su colaboración en diversas gestiones realizadas por una comisión desplazada a Madrid, encabezada por el alcalde Gálvez Ginachero. El 31 de diciembre de 1925 el Cabildo municipal aprobaba ofrecer a los dos regimientos de Infantería de guarnición en la capital malagueña, Álava nº 56 y Borbón nº 17, sendas “bibliotecas del soldado” con la inscripción ‘Cano Ortega’, en homenaje “al Excmo. Sr. General D. Enrique Cano Ortega, Gobernador Cívico – Militar de Málaga, por su brillantísima actuación en dichos mandos”.

A ello se uniría, pocos meses después, su nombramiento como Alcalde de Málaga, tras una votación secreta en la sesión del 21 de mayo de 1926, en la que el general Cano Ortega obtuvo cincuenta y tres votos, que era el número de concejales presentes.

Pero, antes de llegar a ese momento Enrique Cano Ortega había demostrado sus cualidades en una extensa y densa biografía.

 

Nació en Ceuta el día 8 de mayo de 1874. En cuanto a los aspectos familiares, era hijo de Enrique Cano Fiallo, militar (capitán), y Mercedes Ortega Benitez (fallecida en Algeciras el 17 de junio de 1927); nieto por línea paterna de Antonio Cano Ortega y Margarita Fiallo y Díez, y por la materna de Antonio Ortega Ortigosa y Catalina Benítez y Fernández.

Miembro de una familia con gran tradición militar y con gran arraigo en Algeciras. Era sobrino de Buenaventura Cano y Fiallo, general de Brigada y casado con María Ortega Benítez, hermana de su madre, de cuyo matrimonio nacieron siete hijos, primos hermanos de Enrique. Tres de ellos, al menos, siguieron la carrera de las armas con distinta suerte: Antonio, Luis y Augusto Cano Ortega. También eran tíos por línea paterna Antonio (militar), Isabel, Margarita, Emilia y Adelina Cano y Fiallo. Alguna de sus tías ampliaba la red familiar en el ámbito castrense al contraer matrimonio con militares. Así era el caso de Adelina, casada con Aureliano Benzo Quevedo, padres de Eduardo (militar) y Miguel (médico) Benzo Cano.

La rama materna aportaba también militares a la familia ya que, además de las ya citadas Mercedes y María Ortega Benítez, dos hermanos de estas, Juan y Antonio Ortega Benítez, siguieron la carrera de las armas en la Guardia Civil y los Carabineros, respectivamente.

Casado con María del Pilar García de la Torre y Carreras, el 12 de octubre de 1905, en Algeciras. De ese matrimonio nacieron Pilar, casada con Francisco Linares Montilla; Enrique (fallecido en Madrid el 17 de julio de 1978); Mercedes, casada en 1932 con José Lassaleta Álvarez; José Luis (nacido en Algeciras en 1912 y fallecido en Madrid en 1999, a los 87 años); María Victoria (fallecida en Madrid el 25 de julio de 2005 a los 90 años), casada con Carmelo Gómez Buendía; y María Ángeles (fallecida en Algeciras el 29 de mayo de 1917, de corta edad).

El curriculum militar de Enrique se inicia con su ingreso en el Ejército el 31 de octubre de 1890, como alumno de la primera Academia General Militar en Toledo. Es promovido reglamentariamente al empleo de alférez-alumno de Infantería el 27 de junio de 1893, pasando a la Academia de Infantería en la misma plaza, y al de segundo teniente de dicha Arma, el 30 de octubre siguiente, al terminar sus estudios.

Ascendió: a primer teniente en noviembre de 1895; capitán en junio de 1899; comandante en febrero de 1912, por mérito de guerra; teniente coronel en agosto de 1913, también por mérito de guerra; coronel en julio de 1918; general de brigada en agosto de 1923; y a general de división en noviembre de 1928.

Sirvió, en primer lugar de subalterno, en Melilla, en el Regimiento de Infantería Álava nº 56, con el que tomó parte en los sucesos acaecidos en dicha plaza, regresando a la Península en noviembre de 1894, habiéndosele dado las gracias de real orden por el levantado espíritu y disciplina demostradas durante las operaciones realizadas en dicho territorio; en el Regimiento de la Reina nº 2; en febrero de 1896 pasó a Cuba, sirviendo en el Batallón de Cazadores de Tarifa nº 5 y en el primer batallón expedicionario del Regimiento de Saboya, con los que asistió a diferentes operaciones de campaña. En octubre de aquel año regresó a la Península con “licencia por enfermo”, residiendo en Algeciras hasta enero de 1898 y después en Ceuta hasta abril de ese mismo año con en la misma situación. De vuelta al servicio activo sirvió nuevamente en el Regimiento de la Reina, en Algeciras.

Alcanzado el grado de capitán, sirvió en el Batallón de Cazadores de Cataluña nº 1, de ayudante del general Tomás Bouza y Cebreiro entre julio de 1900 y marzo de 1907 en diversos destinos de éste: Comandante General del Campo de Gibraltar, en Algeciras, siendo general de División; y al ascender a teniente general, como ayudante de órdenes, mientras permanecía en situación de cuartel en Málaga y como Capitán General de Canarias, en Santa Cruz de Tenerife.

Tras cesar en dicho destino, paso en abril de 1907 al Batallón Segunda Reserva de Algeciras y, en marzo de 1908, al de Cazadores de Talavera nº 18 en la misma plaza. Con este batallón pasó a Melilla, donde prestó servicio de campaña desde enero de 1910, hasta agosto siguiente, mes en el que regresó a la Península, trasladándose con el mismo nuevamente a Melilla en septiembre del año siguiente, asistiendo a diferentes operaciones de campaña.

De comandante sirvió en los Regimientos de Covadonga nº 40 y Extremadura nº 15, ambos en Algeciras; en junio de 1913, embarcó con el tercer batallón del último para Larache, en cuyo territorio asistió a diferentes operaciones de campaña.

De teniente coronel fue nuevamente ayudante de campo del Gobernador Militar del Campo de Gibraltar, entre septiembre de 1914 y junio de 1916, cargo que fue ocupado sucesivamente por los generales de división Arturo Alsina y Nebot y Luis Martí Ranoso. Al cesar como ayudante pasó a la Caja de Recluta de Algeciras nº 29, en la que permaneció hasta su ascenso a coronel, en cuyo empleo desempeñó el cargo de Comandante militar de La Línea de la Concepción, pasando después a mandar el regimiento de Mallorca nº 13, en Valencia, en diciembre de 1918.

Estando al frente de dicho Cuerpo concurrió, en junio de 1919, al curso de tiro celebrado en Zaragoza por la Sección de Infantería de la Escuela Central de Tiro del Ejército, siendo felicitado por S. M. por el celo, inteligencia y laboriosidad demostrados. En octubre de 1920 dirigió las escuelas prácticas efectuadas en Liria por las fuerzas de su regimiento y en noviembre siguiente asistió a la campaña logística desarrollada en Almansa, Bonete, Chinchilla y Albacete por la Quinta División Orgánica. Se le concedieron las gracias de Real Orden por el desarrollo e impulso dado a la instrucción de tiro del regimiento a sus órdenes en los años 1919 y 1921, alcanzando en ambos el primer premio.

Desde enero de 1922 hasta su ascenso a general de brigada, mandó el regimiento de Extremadura nº 15, en Algeciras, habiendo asistido en octubre siguiente a las escuelas prácticas que realizó un batallón del mismo en Villa de los Barrios. Fue felicitado de Real Orden por el desarrollo, orientación y resultado alcanzado en la instrucción de tiro que en 1923 efectuó el regimiento. En distintas ocasiones interinó el mando de la brigada a la que pertenecía y el cargo de Gobernador Militar del Campo de Gibraltar.

Como general de brigada, ejerció el mandó de la 1ª Brigada de Infantería de la 4ª División, en Granada, desde el 1 de agosto al 8 de septiembre de 1923. Pasó después a desempeñar el de la 2ª Brigada de la misma división y el cargo de Gobernador Militar de Málaga, desde el 8 de septiembre de 1923 al 30 de abril de 1928; en distintas ocasiones ejerció el mando interino de la División a la que pertenecía. A partir del 30 de abril de 1928 quedó en concepto de disponible en la ciudad de Málaga, si bien en esa fecha fue nombrado, por segunda vez, Gobernador Civil de la provincia del mismo nombre.

Como general de división, continuó en concepto de disponible en la capital malagueña mientras desempeñaba el citado cargo de Gobernador Civil. Por Real Decreto de 21 de febrero de 1930 fue nombrado General Jefe de la 6ª División y Gobernador Militar de Alicante. Desempeñó el cargo hasta el 29 de abril de 1931, día en el que cesa por Decreto de la República firmado por Manuel Azaña, como Ministro de la Guerra, y Niceto Alcalá-Zamora, como Presidente.

El 16 de junio de 1931 pasa a la situación de segunda reserva, a petición propia, con residencia en Algeciras, por Decreto de esa fecha (DO nº 132) en el que el Gobierno provisional de la República, con los mismos protagonistas en la firma, concedía el pase a esta situación de otros 5 generales de división; junto con un teniente general, 18 generales de brigada, un auditor general de Ejército, un intendente de Ejército y otro de División, un inspector médico de 1ª y otro de 2ª. Todos ellos percibirían el sueldo íntegro de sus respectivos empleos y los demás beneficios que otorgaban los decretos de 25 y 29 de abril de ese mismo año.

Tras la Guerra Civil, el 27 de octubre de 1939, fue nombrado Vocal del Consejo Supremo de Justicia Militar por Decreto de esa fecha, sin dejar la situación de reserva. En este cargo permaneció, en Madrid, como Consejero Militar hasta cesar por Decreto de 24 de marzo de 1950, continuando en situación de reserva con residencia en la capital. Poco después, el 27 de abril de 1950, falleció su esposa Pilar en Madrid y tres años más tarde, el 4 de enero de 1953, murió Enrique en su domicilio madrileño de la calle San Opropio, 4. Al día siguiente fue enterrado en el cementerio de la Almudena.

Vista área del Campamento Benítez

Detalle de la puerta

Puerta de entrada

A lo largo de su carrera participó en diversos hechos de guerra: en los Sucesos de Melilla 1893-1894 y en las campañas de Cuba, de subalterno; y de África, territorios de Melilla y Larache, de capitán y comandante. Por los méritos contraídos en ellos recibió numerosas recompensas:

-Dos cruces rojas de primera clase del Mérito Militar, una de ellas pensionada, por la acción de «Tabaco”, el 5 de mayo de 1896, y combate sostenido en el paso del río Kert y lomas de Tikermin e Ifra-Tuata (Melilla), el 7 de octubre de 1911.

-Empleo de comandante por el combate sostenido en el Zoco el Tenain de Beni-bu-Yahi (Melilla), el 19 de febrero de 1912.

-Cruz roja de segunda clase del Mérito Militar, pensionada, por los servicios prestados, hechos de armas y operaciones efectuadas hasta el 24 de junio de 1913, en el territorio de Larache.

-Empleo de teniente coronel, por los hechos de armas, operaciones efectuadas y servicios prestados desde el 25 de junio a fin de diciembre de 1913, en el territorio de Larache.

-Medalla de Marruecos, con el pasador de Larache.

 

Se hallaba, además, en posesión de las diversas condecoraciones:

-Dos cruces blancas de primera clase del Mérito Militar.

-Cruz de tercera clase de igual Orden y distintivo.

-Gran Cruz, con distintivo blanco, de la misma Orden.

-Cruz, Placa y Gran Cruz de San Hermenegildo.

-Comendador de la Legión de Honor.

-Gran Cruz de la Corona de Italia.

-Medallas de los Sitios de Gerona, de la batalla de Puente Sampayo, y de Oro de la Cruz Roja Española.

 

Además, entre 1923 y 1930, simultaneó diversos cargos políticos y en la Administración con sus cargos militares.

El 20 de septiembre de 1923, como consecuencia del pronunciamiento de Primo de Rivera, se hace cargo del Gobierno Civil de la provincia de Málaga —sin dejar el Militar que había asumido pocos días antes—. Compaginó ambos hasta principios del año 1926. El 4 de diciembre de 1925 la Gaceta de Madrid publicaba el Real Decreto por el que se suprimía el Directorio Militar y se restablecían los cargos de Presidente del Consejo de Ministros y de Ministros de la Corona. Ese mismo día, el Ayuntamiento de Málaga aprobaba por unanimidad pedir al Gobierno recién nombrado la continuidad de Enrique Cano Ortega como Gobernador Militar y Civil de la provincia, justificándose en: “las grandes simpatías que disfruta por el acierto con que viene desempeñando ambos cargos”. La petición no fue atendida, y el 15 de ese mes era publicado el nombramiento de Jacobo Díaz Escribano como Gobernador Civil de la provincia de Málaga, según Real Decreto del día anterior (Gaceta de Madrid, nº 349). Casi un mes más tarde, el 7 de enero de 1926, entregaba el gobierno a su sucesor y el día 13 se daba a conocer en sesión de Cabildo el escrito de despedida como Gobernador Civil del General Cano al Ayuntamiento malagueño.

Pocos meses después, el 21 de mayo de 1926, es elegido alcalde de Málaga, cargo que es autorizado a compaginar con el de Gobernador Militar de la provincia por Real Orden de 28 de mayo (Gaceta de Madrid, nº 154). Tomando posesión del mismo el día 2 de junio siguiente, siendo sus primeras decisiones proponer el nombramiento como Alcalde Honorario de Málaga del Dr. Gálvez Ginachero, su antecesor en la alcaldía, conferir varias delegaciones a los tenientes de alcalde, designar varios concejales para auxiliar a dichos tenientes de alcalde y nombrar a varios inspectores de Servicios.

Por Real Decreto de 30 de abril de 1928 fue nombrado, de nuevo, Gobernador Civil de la provincia de Málaga, por lo que debió cesar como alcalde de la capital malagueña en esa misma fecha. Desempeñó este cargo, a pesar de su ascenso a general de división, hasta que el cese del general Miguel Primo de Rivera y Orbaneja al frente del Consejo de Ministros y su sustitución por el también general Dámaso Berenguer y Fusté, tuvo como una de las primeras consecuencias el cambio de gran parte de los Gobernadores Civiles. El 12 de febrero de 1930 el Rey Alfonso XIII admitió la dimisión, que Enrique Cano había presentado al igual que otros gobernadores, del cargo de Gobernador Civil de la provincia de Málaga.

Además, desde el 4 de octubre de 1927 fue miembro de la recién creada Asamblea Nacional, como representante de los ayuntamientos de la provincia de Málaga y cuya primera sesión tuvo lugar el 10 de ese mes. Permaneció en este cargo hasta el 19 de mayo del año siguiente, fecha en la que se dispone su cese por haber sido nombrado Gobernador Civil de la provincia de Málaga el de 30 de abril anterior y “habida cuenta de que el referido cargo ha de impedirle desempeñar el de Asambleísta con la atención y asiduidad que éste requiere”.

Durante los casi siete años en que Enrique Cano dirigió la administración, provincial o local, de Málaga intervino en gran número de asuntos. Entre ellos podemos destacar la creación del acuartelamiento del Campamento ‘Comandante Benítez’ y la erección de la estatua en homenaje al mismo héroe, Julio Benítez y Benítez; intervino también en la creación del Sanatorio Marítimo de Torremolinos, inicialmente abierto como hospital infantil antituberculoso; e impulso el plan de ensanche de la capital malagueña así como la construcción del mapa en relieve de España en el paseo de Martiricos, proyecto en el que contó con la eficaz ayuda para ejecutarlo de su jefe de Estado Mayor, Joaquín Alfarache Vázquez, y que fue inaugurado el 15 de julio de 1927.

Su gestión al frente del Consistorio malagueño sería contestada, sobre todo a partir de la dimisión del general Primo de Rivera, que daría lugar a la anulación de algunos de los acuerdos tomados, tanto durante su mandato como alcalde como el de su sucesor Rafael de las Peñas. Destacó en las denuncias contra Cano Ortega el ingeniero municipal José Bores Romero (Director de Grandes Reformas con el propio Cano). Probablemente por ello cayó en el olvido el acuerdo de dar el nombre del general Cano Ortega a una de las vías de la ciudad.

Calle Enrique Cano Ortega en Málaga

Actualmente el callejero malagueño rinde homenaje a Enrique Cano Ortega con, al menos, una calle situada en la zona de la Carretera de Cádiz, entre la calle de Héroe de Sostoa y la barriada ‘25 años de paz’. Su reseña histórica en la web http://callejero.malaga.eu/ dice así:

Calle ENRIQUE CANO ORTEGA

General de Brigada de Infantería Gobernador militar de Málaga desde 1924, simultaneando dicho cargo con el de alcalde desde el 16 de junio de 1926 al 3 de mayo de 1928. Desde 1928 a 1930 quedaría como gobernador civil, cargo que ya había desempeñado en 1923. Fue nombrado Hijo Adoptivo y Preclaro el 8 de febrero de 1924, para [sic] facilitar la instalación de los militares en los terrenos de lo que más adelante pasó a llamarse Campamento Benítez. Todo comenzó cuando en noviembre de 1923, un grupo de representantes de la Cámara de Comercio de Málaga pidió al alcalde, José Gálvez Ginachero que iniciase las gestiones que habrían de instalar un cuerpo de ejército de reserva para la guerra de África. La traumática derrota de Annual había ocurrido apenas un año antes y España vivía bajo la dictadura militar de Miguel Primo de Rivera, que exaltaba los valores patrióticos. La petición de que se instalase una unidad del Ejército de África fue rápidamente aceptada por el Ayuntamiento, que envió un telegrama a Primo de Rivera transmitiéndole la petición. El «Colegio del Mapa», a la entrada del paseo de Martiricos, se construyó en 1930, gracias a su iniciativa.

Pero al norte de esta calle, en la barriada de Dos Hermanas, creada hacia 1964, se encuentra una plaza llamada ‘General Cano’. En el callejero municipal se encuentra huérfana de historia, limitándose a señalar su reseña histórica la escueta frase “Sin datos en el Callejero”. ¿Será ésta la calle que el Ayuntamiento de Málaga quiso dedicar en 1928 a su antiguo Alcalde, a propuesta del concejal Marín Moreno?

Si es así esperamos que la reseña histórica de ambas vías quede aclarada para todos los malagueños.

 

 

Pedro Luis Pérez Frías
Doctor en Historia y miembro del Grupo de Investigación HUM333 “Crisol Malaguide”
Universidad de Málaga


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