José Gómez Pallete y el solar del cuartel de la Merced

 

El 10 de junio de 1908 el Ayuntamiento de Málaga aprobó, por unanimidad, dar el nombre del general de Ingenieros Gómez Pallete a una calle de 12 metros de anchura que partiendo de la plaza de la Merced desembocaba en la explanada del Teatro Cervantes; la citada vía se acababa de recibir por el Consistorio malagueño tras años de estudios, discusiones y proyectos ligados a la recuperación por la ciudad de los terrenos que ocupaba el antiguo cuartel de la Merced.

Placa en la entrada oeste de la calle.

En efecto, ya en el 16 de septiembre de 1904 se había estudiado en el cabildo municipal la oportunidad de intercambiar parte de los terrenos necesarios para abrir esta calle, por “tres casas y un importante solar” que deberían ser expropiados y cedidos al Ministerio de la Guerra. Tras haber estudiado un informe de la Comisión de Ornato, el Cabildo decidió rechazar dicha permuta, propuesta por la Comandancia de Ingenieros de Málaga con vistas a facilitar la construcción de edificios militares en los terrenos resultantes del Cuartel de la Merced.

Ciertamente la calle ya estaba contemplada en la diligencia de alineación realizada por el comandante de Ingenieros y el arquitecto municipal de Málaga, que había sido aprobada en la sesión del cabildo municipal del 14 de febrero de 1890. Así pues hicieron falta más de 18 años para que la nueva vía urbana viese la luz y recibiese la denominación que ha llegado a nuestros días: ‘Gómez Pallete’. La razón que adujo el alcalde Eduardo de Torres Roybón, en 1908, para dar este nombre a la nueva calle fue: “en consideración a las gestiones practicadas por dicho General para ultimar la reforma que ha dado lugar a la apertura de esta calle”.

Apenas veinte días después de haberse aprobado esta propuesta, el 1 de julio de 1908, se daba conocimiento a los concejales malagueños de un escrito del general de Ingenieros D. José Gómez Pallete, en el que daba las gracias por: “el acuerdo de dar su nombre a una de las calles abiertas para aislar el solar del ex cuartel de la Merced”.

Desde su ascenso al generalato, Gómez Pallete había sido nombrado en distintas ocasiones jefe de Sección en el Ministerio de la Guerra; ocupó este cargo por última vez desde mediados de enero de 1906 hasta su ascenso a general de división, en enero de 1908. Es de suponer que fue desde este puesto desde donde impulsó, o al menos facilitó, la reforma del solar de la Merced.

Pero la relación de José Gómez Pallete con Málaga iba más allá de lo profesional (aunque fuese desde la lejanía). Su matrimonio con la malagueña María Dolores Cárcer y Salamanca, el 16 de noviembre de 1874, en Madrid, le había ligado con fuertes lazos familiares a nuestra ciudad, ya que María Dolores había nacido en Málaga, el 12 de febrero de 1848, y era hija de Antonio Cárcer y Pesquera y de María de los Dolores Salamanca y Mayol, hermana del todo poderoso Marqués de Salamanca, José de Salamanca y Mayol.

Fruto del matrimonio de José y María Dolores fueron dos hijos: Felipe y Antonia Gómez-Pallete y Cárcer. El primero ingresó en el ejército siguiendo las huellas de su padre, del que llegó a ser ayudante de campo; mismo cargo que ocupo Rogelio Sol y Mestre, también del cuerpo de Ingenieros, como Felipe, que se convertiría en yerno del general al contraer matrimonio con su hija Antonia.

Más allá de estas circunstancias familiares, la biografía de José Gómez Pallete, extraída de la revista Memorial de Ingenieros del Ejército, deja constancia de su valía como militar, escritor y científico.

 

Nació el general Gómez Pallete en Sevilla, el 17 de mayo de 1845, hijo de José Gómez Puche (Teniente Coronel) y de Gertrudis Pallete y Puyol (casados el 24 de junio de 1841); nieto por parte paterna de Felipe Gómez Fortos e Isabel Puche Pérez Perabado y por la materna de Baltasar Pallete y Ochoa (Intendente de 1ª clase y Senador) y Leocadia Puyol.

Inicio oeste de la calle, en la próximidad del teatro Cervantes.

Su vida militar se inicia a los trece años, cuando ingresa en la Academia Especial de Ingenieros, como alumno menor de edad, el 16 de septiembre de 1858; a los quince años fue promovido reglamentariamente a subteniente alumno, en julio de 1860. Dos años después terminó con aprovechamiento sus estudios y fue promovido al empleo de teniente, en julio de 1862; con destino al 1er Regimiento de Ingenieros, quedando de guarnición en Guadalajara.

En este destino desempeñó varias comisiones en Córdoba, Aranjuez y Cartagena, siendo encargado de las obras para la defensa del puerto de ésta última plaza. A mediados del año 1863 pasó a prestar servicio a la Academia del Cuerpo como ayudante de profesor.

Ascendido al empleo de capitán de Ingenieros al siguiente año. Fue destinado al 2° Regimiento, de guarnición en Madrid, ocupándose con su compañía en trabajos de Escuela práctica que tuvo lugar en Guadalajara; siendo después destacado a Mahón, donde, además, desempeñó el cargo de Detall de la Comandancia de Ingenieros de dicha plaza.

Regresó a la Península el año 1866 y continuó de guarnición en Madrid hasta septiembre del 68 en que, mandando su compañía, salió para Andalucía, donde formó parte del Ejército de Operaciones contra los sublevados en aquel distrito; hallándose el día 28 de ese mes en la batalla de Alcolea a las órdenes del Capitán General Marqués de Novaliches. Por el mérito que entonces contrajo fue recompensado con el grado de comandante de Ejército.

Terminadas las operaciones y disuelto el expresado Ejército, regresó a Madrid, donde continuó de guarnición hasta el año 1869, habiendo tomado parte en las Escuelas prácticas que se efectuaron en Leganés, y en la ocupación del ferrocarril de Alcalá de Chisvert. En octubre de ese año pasó a situación excedente y después a la de supernumerario sin sueldo, dedicándose a estudios y trabajos facultativos. En septiembre de 1871 presentó al Ingeniero General la primera parte de la Aplicación del Algebra a la Geometría, que fue ventajosamente calificada por la Junta Superior Facultativa del Cuerpo, y, por la que el Ingeniero General le manifestó su satisfacción por la muestra de inteligencia que había dado al escribirla. Más tarde se le otorgó por esta obra la Cruz de 2ª clase del Mérito Militar, con distintivo blanco.

En septiembre de 1873, con ocasión de las revueltas cantonales, se presentó a la Junta de Defensa que se organizó en Almería para defender la ciudad de los insurrectos cantonalistas. A pesar de seguir en situación de supernumerario, dirigió la construcción de barricadas y otras obras de defensa de aquella plaza; hecho por el cual le dieron las gracias por Orden del Gobierno del 2 de octubre de ese año. En agosto del siguiente fue llamado al servicio activo con destino al distrito de Cataluña, siendo trasladado poco después, en septiembre, a la Dirección Subinspección de Ingenieros de Castilla la Nueva, pasando a prestar sus servicios en la Comandancia de Ingenieros de Madrid, en cuyo destino continuó hasta su ascenso al empleo de comandante del Cuerpo.

Estando en dicho puesto desempeñó una comisión en Valencia, en enero de 1875, para recibir al Rey Alfonso XII, y otra en Aragón, en julio y agosto del mismo año, para estudiar pasos del río Ebro y pequeñas defensas en su orilla derecha. En noviembre del citado año ascendió a comandante de Ingenieros.

Como comandante del Cuerpo fue destinado a la Dirección Subinspección de Aragón, desempeñando el cargo de Jefe de Detall de la Comandancia de Zaragoza, y encargándose de la dirección de las obras de defensa de Teruel hasta enero de 1876 en que se incorporó al 2° Regimiento como Jefe del Detall del ler Batallón, de guarnición en Madrid.

En este destino tomó parte en los trabajos de Escuela Práctica que tuvieron lugar en Guadalajara. Le otorgaron el grado de teniente coronel de Ejército en recompensa de los servicios que prestó en su anterior destino durante la guerra civil carlista y se le concedió la Cruz Blanca de 2.* clase del Mérito Militar, en premio de sus obras Tratado de Geometría analítica en la parte relativa a la Trigonometría rectilínea y esférica y Cuestiones de Trigonometría rectilínea y esférica. Estas obras figuraban en los concursos para ingreso en la Academia de Ingenieros, habiendo sido la primera declarada de texto en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central.

Inicio este de la calle con el mercado de la Merced en su lado norte y el teatro Cervantes al fondo.

En 1878 se presentó a las oposiciones para proveer la plaza de tenedor de libros, segundo Jefe de Contabilidad del Consejo de Redenciones y Enganches militares, plaza que obtuvo en febrero, desempeñando este cargo durante diez años, a pesar de su ascenso a teniente coronel de Ingenieros en enero de 1883, por antigüedad. Su labor sería reconocida por Real Orden del Ministerio de Hacienda, de fecha 5 de enero de 1887, en la que se le dieron las gracias por: “lo acertada y cumplidamente que supo llenar los deberes de su cargo al realizarse con notable esmero, orden y claridad la entrega al Tesoro Público de los fondos y existencias que constituían la suprimida Caja del Consejo de Redenciones y Enganches militares”. En julio del año siguiente fue nombrado Jefe de Contabilidad de dicho Consejo.

En este lapso de tiempo, se le concedió la encomienda de Isabel la Católica, y el grado de Coronel de Ejército por el mérito contraído por la publicación de la obra Contabilidad. Base de toda administración, y por consiguiente, importante rama de la militar, por la que obtuvo también el premio de 1.000 pesetas designado en la circular del Director General de Ingenieros y la distinción de que se dispusiera de Real Orden para ensayar el nuevo sistema de contabilidad en Cuerpos de diversas Armas e Institutos del Ejército.

También se le concedió la cruz sencilla de San Hermenegildo, por Real Orden de 9 de julio de 1883 y antigüedad de 16 de mayo anterior, y se declaró de texto en la Academia General Militar su obra Trigonometría.

Ascendido en febrero de 1889 al empleo de coronel de Ingenieros, fue destinado al 1er Regimiento de Reserva de Zapadores Minadores y poco después, en septiembre de ese mismo año, a la Comandancia general, Subinspección de Ingenieros del distrito de Aragón como Comandante Jefe de la Comandancia de la provincia de Zaragoza. En este cargo dirigió la obra del palacio para Capitanía General de dicha plaza, por cuya dirección se le concedió mención honorífica. También obtuvo en este tiempo la Placa de San Hermenegildo, por Real Orden de 8 de agosto de 1893 y antigüedad de 16 de mayo anterior.

Mientras estuvo al frente de la Comandancia de Zaragoza, estuvo encargado interinamente en diversas ocasiones de la Comandancia general, Subinspección de Ingenieros de dicho distrito, visitando con tal motivo las obras de defensa de la frontera pirenaica a cargo de la Comandancia de Jaca.

En abril de 1894 fue destinado al cuadro para eventualidades del servicio y, en comisión a la Jefatura del Establecimiento Central de Ingenieros, en Guadalajara; cargo que le fue conferido en propiedad en julio de 1895, cuyo destino desempeñó hasta el 9 de febrero de 1898, en que fue ascendido a general de brigada, por Real Decreto de esa fecha, con antigüedad del 25 de enero anterior, fijando su residencia en Madrid, en situación de cuartel.

En esta situación se le nombró presidente de la Comisión que había de redactar un Reglamento General para el Detall de los Cuerpos, por cuya ejecución la Reina Regente le dio las gracias y se le concedieron las grandes cruces del Mérito Militar, con distintivo blanco, por Real Decreto de 9 de noviembre de 1898, y la de San Hermenegildo, por Real Decreto de 26 de septiembre de 1899 y antigüedad de 16 de julio anterior.

Poco después fue nombrado Jefe de la Sección del Ministerio de la Guerra. En 1901 cesó en este cargo para desempeñar el de vocal de la Junta Consultiva de Guerra, y, tres años después, el de Comandante General de Ingenieros del 3er Cuerpo de Ejército, visitando las plazas de Cartagena, Murcia, Alicante, Alcoy, Castellón, Peñíscola, Sagunto, Teruel y otras.

En el año 1906 volvió a ser nombrado Jefe de Sección del Ministerio de la Guerra, en cuyo cargo cesó al ascender a general de división dos años después, quedando en Madrid en situación de cuartel.

 

En su nuevo empleo fue designado sucesivamente para los cargos de vocal de la Inspección General de Instrucción e Industria Militar y Comandante General de Ingenieros de la 1ª Región, y simultáneamente vocal de la Junta Consultiva de Urbanización y Obras del Ministerio de la Gobernación y presidente de la Comisión Mixta, encargada de valorar la indemnización que había de percibir la compañía española de bujías La Estrella. Además, en diversas ocasiones estuvo encargado del Gobierno Militar de Madrid y de la Subinspección de las tropas de la 1ª Región.

En 1911 fue nombrado Gobernador Militar de Menorca, cuyo cargo desempeñó hasta el 20 de mayo de 1913, en que pasó a la Sección de Reserva, por haber cumplido la edad reglamentaria, según Real Decreto de 17 de ese mes. La entrada en vigor de la Ley de Bases de junio de 1918 hizo que pasase a la situación de segunda reserva, creada con dicha ley, con fecha 1 de julio de ese año, por superar la edad de 68 años que aquella fijaba como límite para que los generales de división permaneciesen en la primera reserva, continuando residiendo en Madrid, en donde falleció el 6 de febrero de 1921, a los setenta y cinco años de edad, en su domicilio de la calle Serrano, 7. Siendo enterrado el día 8 en la Sacramental de San Isidro.

El día 11 de febrero el alcalde de Málaga, Francisco García Almendro, comunicaba oficialmente a sus concejales la triste noticia. Así consta en el libro de Actas Capitulares del Ayuntamiento de Málaga, en el cabildo de ese día:

El Sr. Presidente dio cuenta del fallecimiento del General de División del Arma de Ingenieros Excmo. Sr. D. José Gómez Pallete, que prestó importantes servicios a esta Ciudad, por cuyo motivo lleva su nombre una de las calles de la misma, y propuso que conste en actas el sentimiento de la Corporación por tan sensible pérdida y que de oficio se de el más sentido pésame a su distinguida familia, acordándolo así el Ayuntamiento por unanimidad. = El Sr. Cárcer, como pariente del difunto, dio las más expresivas gracias. 

Siete días más tarde se daba conocimiento, en sesión de cabildo municipal, del agradecimiento de su viuda, Doña María Cárcer, por el acuerdo de pésame del Ayuntamiento de Málaga.

En mayo de ese mismo año la revista Memorial de Ingenieros del Ejército iniciaba la necrológica del ilustre militar con estas palabras:

Todos nuestros lectores conocen ya la muerte del General Gómez Pallete, con la que el Cuerpo ha visto desaparecer a su más antiguo General de División que, a continuación de nuestro ilustre Teniente General, ocupaba el primer puesto de los Ingenieros militares.

El nombre del General Pallete, unido a la historia del último medio siglo de nuestro Cuerpo, respetado y querido de todos nuestros compañeros, ha sido extendido y hasta popularizado por sus obras matemáticas, modelo de claridad y de condiciones didácticas. A continuación damos un resumen de su extensa y brillante labor como militar, como constructor y como hombre de ciencia.

Y cerraba la reseña biográfica del finado indicando en referencia al hijo y yerno del finado:

La irreparable pérdida de tan querido General nos hace sinceros partícipes del inmenso dolor que aflige a su distinguida familia, de la que forman parte nuestros compañeros el teniente coronel Gómez Pallete y el comandante Sol.

 

Hoy, a punto de cumplirse el centenario de su fallecimiento, el callejero de Málaga que podemos consultar en Internet, http://callejero.malaga.eu/ solo nos ofrece este breve comentario sobre la calle Gómez Pallete: “El nombre de esta calle ya aparece en callejeros de principios del siglo XX.”

Esperemos que esta breve reseña sirva para recuperar la memoria de este general que ayudó a nuestra ciudad a recuperar el solar del antiguo cuartel de la Merced.

 

Pedro Luis Pérez Frías
Doctor en Historia y miembro del Grupo de Investigación HUM333 “Crisol Malaguide”
Universidad de Málaga


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