Antón García Abril. Compositor, Humanista, Turolense, Español, Universal

 

Antón García Abril

El pasado miércoles 17 de marzo, cuando salía del Conservatorio a las 21:30 y entraba en el metro camino a casa, me llegaba un mensaje de su representante y amigo común que decía: “Antón García Abril acaba de fallecer…”. No lo podía creer. Hacía algo más de tres semanas que había hablado con él y estaba bien. Inmediatamente, me lo confirmaba su hija Adriana… Recuerdo ese viaje en metro. Estaba conmovida, con profundo dolor, emocionada… Y por mi mente se pasearon 25 años de mi relación con el maestro. Me siento privilegiada de haber aprendido con él, de haber trabajado a su lado, de pertenecer a su paisaje vital y familiar. Me trataba como a una hija y me llamaba cariñosamente “su biógrafa”.

Hay un antes y un después en mi vida desde que me encontré con él por primera vez. Conocí al maestro Antón García Abril en 1996 en Santiago de Compostela, cuando se estrenaban sus Nocturnos de la Antequeruela. En aquel momento, tenía mi plaza como Funcionaria de Carrera al Cuerpo de Profesores de Música y Artes Escénicas, en la especialidad de Piano, en el Conservatorio Profesional de Música Manuel de Falla de Cádiz y, al mismo tiempo, estudiaba los cursos de doctorado (en las Universidades de Cádiz y Granada -al año siguiente-), en el objetivo de iniciar mi Tesis Doctoral. La obra del maestro me apasionó tanto que me dirigí a él y le dije si me permitía realizar la Tesis sobre su corpus y perfil personal. Recuerdo que se lo dije, pensando que tendría alguna reticencia, ya que en aquel momento no sabía casi nada de mí. Pero, todo lo contrario. Me dijo: “Encantado; es para mí un privilegio que estudies mi obra. Pero, ¿lo has pensado bien? Es ingente y te va a dar mucho trabajo, mucho tiempo de estudio. Porque lo que sí te pido es que no la parceles; es la primera Tesis y debes realizarla de forma integral, sobre todas las especialidades. A partir de la tuya, si a alguien le interesa profundizar más, ya trabajará sobre una especialidad concreta”. Y, desde ese momento, comenzó una relación maravillosa.

Me trasladé a Madrid para finalizar los cursos de doctorado, realizar mi Tesis en la Universidad Complutense y estar cerca del maestro. La leí en el 2006 (casi 10 años de trabajo, donde a la vez estudié otra licenciatura, Historia y Ciencias de la Música -Musicología-, en el objetivo de estar lo más preparada posible para un trabajo de tanto calado). Fue un momento histórico porque “el investigado” estaba presente. Recuerdo que el Tribunal le sugirió que pronunciase unas palabras (al día siguiente, recibía por correo un sobre con su obra Microprimaveras, cinco piezas para piano, 2006, dedicadas “a Esther Sestelo”. ¡Qué emoción! El regalo más grande que no estaba en mis sueños…). Sobresaliente Cum Laude, Premio Extraordinario y, después, muchas publicaciones y homenajes que le pude dedicar como compositor y humanista, ya que así le califiqué: “un humanista en la vanguardia”. Compositor genial no sólo para la historia de la Música Española, sino para la historia de la Música Universal. Y genial también como persona. El mejor esposo, padre y abuelo, incondicional y eterno amigo, querido y admirado profesor, vocacional músico-compositor…

Español universal nacido en la ciudad aragonesa de Teruel el 19 de mayo de 1933, Antón García Abril es uno de los compositores más relevantes en el panorama de la creación española. Con uno de los corpus más numeroso entre sus coetáneos -cerca de 200 obras, la mayoría de gran formato o pertenecientes a extensos ciclos o colecciones repartidos en casi todos los géneros-, es uno de los maestros de la actualidad más interpretado en las salas de conciertos nacionales e internacionales. Profeta en su tierra, y en la de otros, como demuestran los numerosos galardones y reconocimientos que público, crítica y diferentes instituciones académicas, del ámbito estatal y privado, le han otorgado: Hijo Predilecto de Teruel (1983); Premio Nacional de Música (1993); Premio Fundación Guerrero de Música Española (1993); Premio de la Música (1996, 1998, 2000 y 2002) concedido por la Sociedad General de Autores y Editores, y la Asociación de Intérpretes y Ejecutantes; Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes (1998); Premio Aragón (2003); Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense de Madrid (2003); Medalla de Oro del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid (2004); Gran Cruz de Alfonso X El Sabio (2005); Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid, en la modalidad de Música (2006); Doctor Honoris Causa por la Universidad de las Artes de La Habana (2007); Premio Iberoamericano de la Música “Tomás Luis de Victoria” (2006); Medalla de Oro de la Academia de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas de España (2014); Premio FIMUCITÉ del Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife (2014), desde esta edición lleva su nombre; Premio Especial a una Trayectoria en los XV Premios de la Música Aragonesa (2014)…, entre otros. Además, es miembro de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, desde 1982, y de otras muchas entre las que destaco las siguientes: Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza; Academia de las Bellas Artes Nuestra Señora de las Angustias de Granada; Academia Nacional de las Bellas Artes de la República Argentina; Real Academia de las Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla; Real Academia de las Bellas Artes de San Carlos de Valencia.

Valencia, Madrid, Siena y Roma fueron los principales puntos de su formación, y el Grupo Madrileño Nueva Música el colectivo de las búsquedas en las nuevas técnicas y en el mundo de la vanguardia en las décadas de los cincuenta y sesenta, fundamentales años en aquella España. Pero la libertad creativa de García Abril, junto a su siempre definida y fuerte personalidad, le llevaron a construir, como asegura quien escribe, un camino singular en aquella oficial vanguardia. Sus inquietudes por encontrar un lenguaje distintivo y único asentado en el valor de la comunicación, y su inclinación por el Renacimiento italiano y español, tanto en su perfil congénito como en el adquirido, le convierten en un compositor, en un músico humanista, como demuestro en mi Tesis Doctoral –Antón García Abril: el camino singular de un humanista en la vanguardia, continuador de la cultura española de su tiempo-, en mi libro –Antón García Abril, el camino de un humanista en la vanguardia– y en numerosas publicaciones científicas al respecto.

Conocedor en profundidad de todos los instrumentos para los que compone, García Abril fue un pianista de vocación y gran talento, ejerciendo la composición desde la creación y la docencia. Maestro de varias generaciones de compositores, fue Catedrático de Composición del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid desde 1974 hasta el 2003, director de la cátedra “Manuel de Falla de Cádiz”, profesor de composición de la “Escuela de Altos Estudios Musicales de Galicia” y de los cursos internacionales de verano “Música en Compostela”. Además, ha sido reclamado, con asiduidad, para impartir cursos y clases magistrales en diferentes conservatorios y universidades de España y América.

Antón García Abril y Esther Sestelo

Algunos ejemplos de su extensa producción: Cuatro Canciones sobre textos gallegos, para voz y piano, 1957-1962; Canciones de Valldemosa, para voz y piano, 1974; Cántico de La Pietá, para soprano, cello, órgano, coro mixto y orquesta de cuerda, 1977; Lurkantak, para gran coro mixto y orquesta, 1997; Seis Preludios de Mirambel, para piano, 1984-1996; Divinas palabras, ópera, 1986-1992; Canciones Xacobeas, para mezzosoprano y orquesta, y versión para voz y piano, 1992-1993; Cantos de pleamar, para orquesta de cuerda, 1993; Concierto Mudéjar, para guitarra y orquesta de cuerda, 1995; La gitanilla, ballet, 1996; Nocturnos de la Antequeruela, para piano y orquesta, 1996; Concierto de la Malvarrosa, para flauta y piano solistas y orquesta de cuerda, 2000-2001; Memorándum, para orquesta, 2004; Cántico de las siete estrellas, para coro y orquesta, 2004; Cuarteto para el nuevo milenio, para cuarteto de cuerda, 2005; Microprimaveras, cinco piezas para piano, 2006; Alba de los dos caminos, quinteto para cuarteto de cuerda y piano, 2007; Rubaiyyat, para voz y cuarteto de cuerda –quinteto-, 2009… Y una breve muestra de sus composiciones más recientes: La misteriosa forma del tiempo, para cuarteto de cuerda, 2012; Three sighs, para violín y piano, 2012; Tres vuelos, para flauta y arpa, 2012; Siete espacios para cuarteto, para cuarteto de cuerda, 2013; Tres cantigas, para voz y piano, 2013; Seis partitas, para violín solo, 2014; Siete canciones con textos populares andaluces, para voz y piano, 2014; Tres canciones sobre textos de Juan Ramón Jiménez, para voz y piano, 2014; Homenaje a la Giralda, para dos guitarras, 2015; Tres nombres de mujer, para voz y piano, 2015; Díptico cervantino, para voz y piano, 2015; Baladas de otoño, para piano, 2015; Variaciones sobre las siete canciones populares de Manuel de Falla, cello y piano, 2016; Reverberaciones, piano, 2017; El amor en tres culturas de España, voz y piano, 2019; Desde el grito del silencio, cello, 2019… Una pequeña muestra de un gran corpus. Obras con el lenguaje universal de un compositor humanista y español llamado Antón García Abril.

El jueves 18 velábamos al maestro en la Capilla ardiente que se instaló en el Palacio de Longoria de Madrid, sede de la Sociedad General de Autores y Editores -SGAE-. Y el sábado 20, le acompañábamos en su entierro, en el cementerio de Las Rozas (Madrid), su localidad, en el mismo lugar que su querida Áurea, esposa, compañera, colaboradora, madre de sus cuatro hijos -Antón, Áurea, Águeda y Adriana-, sus mejores obras. Antes, una Misa In Memoriam. Allí estaban sus hijos, nietos, familiares y los que le queríamos de verdad, independientemente de la relevancia de unos y otros. Su grandeza como persona nos acogía a todos. Culto, humanista, generoso, humilde, elegante, con un fino e inteligente sentido del humor y una brillantez intelectual inconmensurable. Un joven de 87 años; bueno, de verdad. Fue ingresado en el hospital por un problema que se podía resolver, pero allí se contagió del covid-19… Sí, este virus que se está llevando a los más grandes. Confieso un sentimiento de orfandad en muchos sentidos, pero sólo quiero dar las GRACIAS. Gracias maestro por permitirme estar a tu lado durante tantos años, con tu música de fondo. Entre todas esas bandas sonoras que tú creaste tan magistralmente (Los santos inocentes, La colmena, El crimen de Cuenca, Fortunata y Jacinta, Curro Jiménez, Anillos de oro, El hombre y la tierra…), también creaste una para mí. Todos mis alumnos aman tu música, por eso te quieren con el corazón. Gracias por tan maravilloso legado. Tu humanidad y espiritualidad a través de tu Música, permanecerá con nosotros para siempre.

 

 

Esther Sestelo Longueira

Musicóloga e Historiadora en Ciencias de la Música

Catedrática de Conservatorio

Prof. Dra. de Universidad

Académica y escritora

 

Bibliografía de la autora sobre el compositor


 

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