Conferencia. El viaje a ninguna parte: Europa y la inmigración

 

Impartida por la Dra. Dª Ana Mª Salinas de Frías, Catedrática de Derecho internacional Público y Relaciones Internacionales de la UMA, experta independiente del Consejo de Europa y asesora jurídica en materia de terrorismo, y consultora jurídica en varias organizaciones internacionales.

La presentación de la conferencia corre a cargo del Dr. D. Quintín Calle Carabias, presidente de la Sociedad Erasmiana de Málaga (SEMA).

8 de mayo de 2018. Salón de Actos de la Sociedad Económica de Amigos del País (Pl/ de la Constitución, 7, Málaga).

 

 

 


La problemática que causa los movimientos de las personas en el mundo, el drama que eso conlleva y cómo se aproxima el Derecho a ello, ha sido el punto de arranque de la conferencia de la Dra. Salinas de Frías.

Para entender la situación en su globalidad resulta necesario diferenciar las dos principales opciones por las que las personas se mueven por el mundo y cuyas características condicionan los acercamientos de las leyes y los acuerdos internacionales. De una parte, personas que proceden de países que no pueden o no quieren protegerlos; de otra, y con igual legitimidad, personas que buscan una situación en términos de bienestar.

 

A pesar de las dificultades en la medición del flujo de las personas, ACNUR cifra en 62,5 millones el número de desplazados. Se calcula que corresponden a Siria, Afganistán y Sudán del Sur aproximadamente unos 22,5 millones. Las cifras actuales son especialmente llamativas por el incremento alarmante en cada una de las variables: muertes, número de pateras, etcétera. Los datos revelan que en los últimos años se ha producido un estrangulamiento de las rutas, diferenciándose tres grandes vías: oriental, central (Libia-Egipto) y la occidental, en la que se enmarca el estrecho de Gibraltar hacia España. En Europa los países más afectados son Italia, Grecia, Bulgaria y España; de los países desarrollados de Europa, Alemania el que más personas acoge.

La condición de refugiado responde a una definición específica según la cual las personas buscan protección por cinco posibles y únicos motivos: raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social determinado o razones políticas.

A partir de todos esos datos, y muy especialmente a partir de 2015, surgen como preguntas básicas si hay una crisis de refugiados en Europa, se trata de una crisis de los valores de la Unión Europea (UE) o si es cierto que la UE, con 28 países miembros, no puede acoger a dos millones de personas.

A la vista de la situación creada, el Consejo de Europa toma cartas en el asunto y decide intentar un sistema común de asilo. A partir de su propuesta, la Comisión se encarga de concretar la normativa en una Agenda de Inmigración (que no de asilo) que ha dado lugar a resultados positivos pero también negativos. Esta Agenda incluye como pilares: una obligación básica derivada del principio de no devolución acordado por la ONU en 1955, aunque se haya creado una cierta confusión al llegarse a criminalizar a los inmigrantes sólo por el hecho de pertenecer a un grupo determinado; la gestión de fronteras, con la idea de proteger éstas y salvaguardar vidas; el deber de proteger Europa y crear una política fuerte de asilo; la reubicación de emergencia, a través de un cupo que los países se comprometen a cumplir, aunque hasta la fecha nadie salvo Malta lo haya hecho, a pesar de ser vinculante y con un límite temporal; y fomentar una inmigración cualificada.

La Dra. Salinas de Frías termina su conferencia destacando que en la Unión Europea se da una mezcla de personas de distinta condición y en aras de la “seguridad” se está cerrando el continente a personas de terceros países, haciendo sociedades menos inclusivas. Por otra parte, las dificultades impuestas no hacen que las personas dejen de moverse sino que terminan por encontrar otras rutas, aunque disponiendo de medios cada vez más precarios. Para afrontarlo, parece claro que la solución no pasa por criminalizar el flujo de personas, sino que es necesario llevar las operaciones más allá del control de fronteras. Es una realidad que las estrategias actuales no están promoviendo la solidaridad ni los valores fundacionales de la Unión Europea.

 

En la apertura de esta conferencia intervino el Presidente de la Sociedad Erasmiana de Málaga, Dr. Quintín Calle, quien citó la movilidad y la búsqueda de nuevas tierras como vocación fundamental del ser humano. Por su parte, el Excmo. Sr. D. Francisco de la Torre, alcalde de Málaga, hizo hincapié en la importancia de tener en Málaga una persona con la proyección internacional de la catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la UMA y experta independiente del Consejo de Europa, recalcando también la necesidad que tiene el mundo de dar respuesta a los problemas que se han agudizado en los últimos años.


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