Epistêmai

 

Cuando la Sociedad Erasmiana de Málaga (SEMA) tomó al gran humanista holandés como emblema de su principal objetivo (la difusión de los valores que constituyen el fundamento de la cultura occidental), no pretendía ciertamente hacer CIENCIA en términos absolutos, ni humana ni divina. Al reunirse en torno a una figura tan rica en matices y liberada de tantos prejuicios como los que han contaminado desde el siglo XVI la idea de Europa, esta Sociedad decidió ponerse al abrigo de una sola bandera: difundir los conocimientos variados (religión, literatura, arte, filosofía, medicina, geometría, astronomía, filología, diseño, matemática, economía, política, historia, etcétera.) que se perciben en la obra de aquel gran espíritu entregado a exaltar la naturaleza humana sin menoscabo de su trascendencia metafísica. Es un concepto (este de la naturaleza humana) poliédrico, en el que sobresale particularmente su esencia comunicativa, la realidad social y política (en el sentido de ciudadana) con que la definieron los griegos tanto en el mito prometeico de Protágoras, como en la conocida definición aristotélica del hombre como zoon politikón.

Pues bien, es esa vocación pedagógica, de difusión de la cultura y de estímulo al diálogo y a la gimnasia crítica que diferencia a las personas de los seres sin intelecto, la razón de ser misma de esta nueva Revista, EPISTÊMAI, que ahora ponemos al servicio del hombre.

El término que la define (EPISTÊMAI) se ofrece  como faro al que orientar las pequeñas contribuciones de cuantos libremente tengan algo que intercambiar navegando por este mare nostrum que es el océano erasmiano. Y define bien nuestra intención y las restricciones a que sometemos a aquellos: No perseguimos, como el Sócrates del Teeteto de Platón, la EPISTÉME verdadera y abstracta. Buscamos el estímulo colorista de los múltiples saberes (EPISTÊMAI) que, con sus perfiles diversos, concretos y accesibles a cualquiera, faciliten el intercambio de ideas, enriqueciendo el alma y el criterio de quienes se acerquen a nosotros.

Abrimos, pues, esta página como una puerta hacia la luz del conocimiento, que se genera como solía hacer Sócrates con los jóvenes, mediante la mayeútica del diálogo. Aquí sí que no hay límites ni fronteras, salvo los del respeto mutuo; salvo la comprensión del otro y la aceptación de un principio básico para el entendimiento de todos: que nadie es más sabio que quien sabe lo que le queda por aprender, ni nadie más ignorante que quien cree saberlo todo.

Con estos principios, EPISTÊMAI propone dos aspectos básicos del fundamento humanístico de la Sociedad que ahora le da vida. En cuanto a los contenidos, al fondo, se refleja en ella el ansia de conocimiento, el cultivo de la belleza y una actitud positiva de la experiencia humana ante la vida, que se pueda percibir psicológicamente como magistra vitae. Y en cuanto a su configuración tecnológica, a la forma, es un espacio abierto, que aprovecha las amplias posibilidades de comunicación del Siglo XXI: quiere ser un producto ágil y flexible en su estructura digital, e innovador y visual en su condición narrativa.

Nuestra razón de ser es, en suma, la difusión cultural seria y respetuosa, tanto con los lectores como con los principios estructurales de los diversos conocimientos humanos. Quien respete esas simples normas tiene abiertas las puertas de este Proyecto. Y seréis vosotros, lectores y colaboradores, los únicos responsables de que lo que ahora ponemos en vuestras manos, se convierta en realidad: en una realidad estética y útil para ese cuerpo social que es lo Humano y del que todas las personas individualmente somos el fundamento, lo mismo que los distintos saberes (epistêmai)  lo son del saber abstracto que entendemos como ciencia (epistéme).

 

Consejo Editorial de la revista:

Ángel Rodríguez Cabezas

Aurelio Pérez Jiménez

Francisco Javier Pérez Frías

Sebastián García-Garrido

Mª Ángeles Jiménez González

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